Plan Z: selección para la sucesión de Boric

Plan Z: selección para la sucesión de Boric

Compartir

A menos de un año de las primarias presidenciales de 2025, el gobierno de Boric aún no tiene planes de sucesión. Las encuestas no solo sugieren que, de realizarse la primera vuelta el próximo domingo, ganaría Evelyn Matthei, sino además que el segundo lugar iría para José Antonio Kast.

Las distancias son aplastantes. Mientras que Matthei más que triplica a la candidata oficialista más competitiva, Kast al menos la duplica.

Por lo pronto, la situación habla no solo de la inhabilidad del oficialismo de presentarse como un sector capaz de gobernar dos veces seguidas, sino que además de la debilidad de los mismos candidatos presidenciales del sector, que no se han logrado despegar de la estela de desesperanza que rodea al gobierno.

Hoy, el plan A es Michelle Bachelet. Es la candidata oficialista más competitiva. Si Boric tuviera que pasarle la batuta a alguien de su propio sector, sería a ella. Si bien la nominación simbolizaría la derrota cultural y política más grande desde la derrota del Apruebo en 2022, al menos le daría la oportunidad a la izquierda de no perder por paliza otra vez.

El problema con Bachelet es que no quiere ser candidata. Y es obvio por qué, pues después de todo lo que ocurrió en su segundo gobierno, con el escándalo de Caval y las tres reformas estructurales fallidas, volver al escenario sería solo para recibir tomates. Si eso es correcto, lo más probable es que Bachelet solamente se esté manteniendo activa políticamente por altruismo, para reservar el lugar y endosar a la sucesión cuando sea el momento.

El plan B es, o era, Camila Vallejo, que mientras sea ministra de un gobierno que solo sabe coleccionar fracasos, no despegará. Si Bachelet marca en promedio 6%, Vallejo marca la mitad. Es decir, está en el margen de error.

No siempre fue así. Vallejo era la sucesora natural de Boric, y hasta el comienzo del gobierno al menos, se mantuvo en la pole position. Pero dado que el gobierno ha ido perdiendo adhesión, también lo han ido haciendo sus sostenedores.

Como vocera, Vallejo ha perdido relevancia. Sus opiniones ya no son agudas y tajantes y su tono ya no es crítico ni propositivo. Se ha enredado en explicaciones inverosímiles y ha caído en un vil victimismo que ya no cae bien. De a poco ha ido perdiendo su empatía y se ha ido mimetizando con el fracaso. Por algo no marca en las encuestas. Si no renuncia para asumir una posición más activa, se hundirá con un barco que de ninguna manera llegará a buen puerto.

El plan C es Carolina Tohá. Es, en tanto no se ha logrado instalar, y para perder el cupo, hay que tenerlo primero. Tohá debió haber sido el plan A, pero por no haber logrado resultados en la crisis de seguridad, ni tampoco haber generado consenso a su izquierda, se ha ido perdiendo. En el papel, tenía todas las condiciones que se necesitaban; orígenes en la centroizquierda moderada, experiencia en negociaciones complejas, contactos a los tres lados de los dos pasillos, y una naturaleza conciliadora.

En la práctica, sin embargo, se ha ido enredando y contagiando con la izquierda octubrista del Frente Amplio, omitiéndose de los puntos de quiebre importantes, y cediendo terreno ante los embates del PC. Así, hay serias dudas de que, aun si recibiera el beneplácito de Bachelet, no lograría prender ni entre la gente ni entre los mandos medios de su coalición.

El plan D es un cupo genérico. Es una carta del Frente Amplio que pueda surgir en el futuro. Puede ser tanto el diputado Winter, representando a los insatisfechos, como el alcalde Vodanovic, representando a los arrepentidos. Es también un cupo reservado, en tanto no se reparte por meritocracia, se reparte por lealtad. Y al no decidir el Presidente Boric, sino que la planilla mayor de frenteamplistas, puede salir cualquier cosa.

El plan E es el demócrata tapado. Es, como el plan D, un cupo genérico, pero que solo se activa cuando todo lo demás fracasa. El candidato del plan D al menos es nominado. El candidato del plan E es el segundo paracaídas. Ahora, es genérico solo en principio, en tanto tiene nombre y apellido: Claudio Orrego. Si todos los demás se caen, Orrego es el candidato. Es el candidato menos querido, pero, al mismo tiempo, el candidato menos resistido.

Suma y sigue: el plan F viene de la dirigencia del Frente Amplio y el plan G es Jadue desde la penitenciaria. El plan H es Parisi desde Houston y el plan I es Irina Karamanos. Así sucesivamente hasta el plan Z: Bachelet, solo porque no funcionó el plan Y.

Cuando nada es posible, todo es posible y eso es lo que esta pasando en la izquierda hoy. Fracasó el proyecto ideológico, y no hay legado. El gobierno no levanta, y no hay cimientos. Y cuando no hay cimientos, no hay proyecto de continuación.

Si Bachelet termina siendo la candidata, sería la epitome del fracaso ideológico y político de la izquierda. Sería peor incluso que perder contra Matthei o Kast. (Ex Ante)

Kenneth Bunker