La justificación que aduce la columna es que la baja frecuencia de cotizaciones de muchos habría obligado a la pareja del ejemplo a “ajustar drásticamente su nivel de vida” al iniciar la vejez. Sin embargo, las encuestas no justifican responder con una pensión universal. Una encuesta detallada concluye: “Mientras el 63% de las personas de 65 años y más califican con una nota baja el nivel de sus pensiones, el 91% de quienes aún no viven esa etapa (ocupados de 25 a 59 años) evalúan negativamente las pensiones actuales que reciben otros, los ya pensionados” (Clapes UC, DESUC y F. Oportunidad Mayor, 2018). Es decir, muchos proyectan de modo infundado un ajuste mayor que el real.
Por eso, regalar a (casi) todas las parejas mayores $370 mil al mes es una extravagancia. El grupo “Mejores Pensiones para Chile” propuso en 2018 medidas para apoyar a personas mayores de clase media que estén en dificultades objetivamente graves.
La columna no se hace cargo de la crítica de que crear ahora nuevos tributos permanentes con el fin de financiar el costo de esta reforma, como solicita el Partido Comunista, sería peor. En efecto, el programa de Boric financiaría su pensión universal con una cotización extra de 6% cobrada a los empleos formales. Al aplicarla, liberaría US$ 3.000 millones en el tesoro, el costo de la pensión universal de Piñera, y eso le quedaría disponible para gastar en sus demás promesas. Ceder eso equivale a regalar votos en el futuro Senado al trabajo difícil que corresponde a Boric.
Salvador Valdés P.
Profesor de Economía UC