La industria pesquera industrial alertó sobre un fuerte incremento en su carga tributaria durante los últimos diez años, advirtiendo efectos negativos en la inversión y la competitividad frente a otros países. Según datos entregados por la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), el sector pagó en 2025 un total de US$137,5 millones en gravámenes específicos, lo que representa un aumento de 322% en comparación con 2015.

Desde el gremio sostienen que este escenario ha generado un freno en el desarrollo de la actividad, afectando la capacidad de competir en mercados internacionales. A ello se suma, según indican, un diseño tributario que difiere de otros sectores productivos, lo que incrementa la presión financiera sobre las empresas pesqueras.

El presidente de Sonapesca, Felipe Sandoval, explicó que a diferencia de otras industrias que tributan sobre utilidades, la pesca industrial lo hace en función de la totalidad de la cuota asignada, independientemente de si esta es efectivamente capturada. Esta situación —señaló— se vuelve especialmente compleja en contextos donde factores biológicos o ambientales impiden alcanzar los niveles de extracción previstos.

El sector advierte que estas condiciones podrían seguir impactando la sostenibilidad económica de la actividad, en un contexto donde la regulación y las exigencias ambientales continúan aumentando. (NP-ChatGPT-Emol)