El Gobierno de Perú, encabezado por la presidenta Keiko Fujimori, anunció este martes la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, decisión que justificó por la actuación de la república islámica en Medio Oriente y por sus cuestionamientos al cumplimiento de obligaciones internacionales en materia nuclear.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano acusó a Teherán de contribuir a la escalada del conflicto regional e incitar a la violencia, en un escenario marcado por crecientes tensiones internacionales.
La Cancillería también cuestionó las restricciones impuestas por Irán al trabajo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Según el Gobierno peruano, inspectores del organismo han enfrentado negativas de acceso a determinadas instalaciones nucleares, dificultando las labores destinadas a verificar el cumplimiento de los compromisos en esta materia.
El Ejecutivo manifestó además su preocupación por las restricciones internas atribuidas al Gobierno iraní y por los efectos sobre el comercio internacional de las alteraciones registradas en el estrecho de Ormuz desde marzo de 2026.
La Cancillería, encabezada por el ministro Carlos Espá, fundamentó la ruptura de relaciones diplomáticas en lo que definió como la tradición pacifista de Perú y su compromiso con el derecho internacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores recordó que Lima ha manifestado anteriormente su preocupación por la situación en Medio Oriente y por sus consecuencias para la paz y la seguridad internacionales.
El comunicado también incorporó cuestionamientos relacionados con la situación política y de derechos humanos en Irán, citando denuncias formuladas por mecanismos pertenecientes a Naciones Unidas.
Entre las materias mencionadas por Perú se encuentran la represión de manifestaciones pacíficas, las restricciones a la libertad de prensa, la discriminación contra mujeres y niñas y la persecución de opositores políticos.
La decisión fue comunicada a la Embajada de Irán en Ecuador, representación diplomática que también tiene jurisdicción sobre Perú.
Pese a la ruptura de los vínculos diplomáticos, el Gobierno peruano aclaró que mantendrá las relaciones consulares con la república islámica.
La continuidad de esos canales permitirá, entre otras funciones, prestar asistencia a los ciudadanos de ambos países y desarrollar las tareas consulares contempladas por las convenciones internacionales.
La medida supone así el término de las relaciones diplomáticas entre Lima y Teherán, pero conserva los mecanismos necesarios para atender asuntos relacionados con sus respectivos ciudadanos. (NP-ChatGPT-Bio Bio Agencias)
