El presidente encargado del Congreso de Perú, Fernando Rospigliosi, confirmó la disposición de la Mesa Directiva para debatir la destitución del mandatario de transición, José Jerí. Sin embargo, el legislador fujimorista advirtió que la solicitud presentada por diversas bancadas contiene errores críticos de validación: de las 81 firmas digitales ingresadas, solo 29 han sido ratificadas como válidas, además del retiro formal del apoyo por parte del parlamentario Roberto Kamiche.
La moción contra Jerí surge tras una serie de escándalos que incluyen reuniones cuestionadas con empresarios chinos contratistas del Estado —donde el mandatario habría acudido encapuchado— y denuncias por contrataciones irregulares de funcionarias en el Palacio de Gobierno. Al encontrarse el Legislativo en receso hasta el mes de marzo, la normativa exige un mínimo de 78 firmas válidas para convocar a un pleno extraordinario, cifra que hasta el momento los promotores de la medida no han logrado consolidar formalmente.
La crisis política se desarrolla en un escenario de alta fragmentación, donde el partido Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, se ha mantenido como el principal respaldo de Jerí, negándose a apoyar la convocatoria extraordinaria. Rospigliosi enfatizó que el proceso de destitución quedará en pausa hasta que los impulsores corrijan las inconsistencias en el documento, momento a partir del cual la Mesa Directiva contará con un plazo de quince días para citar a los parlamentarios al hemiciclo.
Este nuevo episodio de inestabilidad ocurre en un país que ha tenido siete gobernantes en la última década y que se encamina a elecciones generales en abril de 2026. Con 35 candidatos presidenciales en carrera, la posible caída de José Jerí —quien asumió tras la destitución de Dina Boluarte en octubre pasado— añadiría una mayor incertidumbre a un proceso electoral que busca poner fin a un ciclo de constantes crisis ejecutivas y legislativas. (NP-Gemini-Emol EFE)
