El debate sobre una eventual salida forzada de España de la OTAN ha cobrado fuerza tras las tensiones entre Estados Unidos y algunos socios europeos por la crisis en torno a Irán. Sin embargo, el propio Tratado del Atlántico Norte no contempla ninguna cláusula que permita expulsar a un Estado miembro, lo que descarta esa posibilidad desde el punto de vista legal.

Según información revelada por Reuters, un correo interno del Pentágono evidenció el malestar de la administración estadounidense por la negativa de países como España a facilitar operaciones militares en el estrecho de Ormuz. En ese contexto, se habría planteado evaluar medidas de presión contra aliados considerados menos alineados con la estrategia en Oriente Próximo.

El gobierno español ha mantenido su rechazo a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para estas operaciones, decisión que ha generado incomodidad en Washington. No obstante, expertos coinciden en que, más allá de las tensiones políticas, la estructura jurídica de la OTAN impide cualquier intento de expulsión.

El tratado fundacional de 1949 establece que todas las decisiones dentro de la Alianza deben adoptarse por consenso, lo que implica unanimidad entre los miembros. En la práctica, esto hace inviable cualquier sanción de ese tipo, ya que requeriría el respaldo del propio país afectado.

La única vía de salida contemplada está en el artículo 13 del tratado, que establece un mecanismo voluntario. Un país puede retirarse tras comunicar formalmente su decisión, la cual se hace efectiva un año después. No existen disposiciones que permitan una expulsión forzada.

Pese a ello, la OTAN sí dispone de mecanismos informales de presión, como limitar la participación en misiones, restringir el acceso a inteligencia o excluir a un país de ejercicios conjuntos, lo que puede derivar en un aislamiento progresivo dentro de la organización.

La historia de la alianza ofrece precedentes de distanciamiento sin expulsión, como los casos de Francia en 1966 bajo Charles de Gaulle y Grecia en 1974, que abandonaron estructuras militares sin dejar la OTAN. Estos ejemplos refuerzan la idea de que cualquier salida responde a decisiones soberanas y no a imposiciones externas. (NP-ChatGPT-ABC-Reuters)