El Partido de la Gente (PDG), liderado por Franco Parisi, ha definido una estrategia de autonomía política que marca un quiebre con el futuro gobierno de José Antonio Kast. Parisi afirmó que la colectividad ocupará un lugar en el centro, rechazando alianzas ideológicas rígidas y advirtiendo que no respaldarán iniciativas polémicas de la derecha, como posibles leyes de amnistía. Con una bancada de 14 diputados que asumirán en marzo, el partido se perfila como un actor “pivote” indispensable para alcanzar las mayorías necesarias en el Congreso.

La tensión con el oficialismo entrante se agudizó tras el estancamiento de las negociaciones por la presidencia de la Cámara de Diputados, donde el PDG impulsa la candidatura de Pamela Jiles. Ante la negativa de sectores de la UDI y republicanos de ceder la testera, el partido ha comenzado a explorar acuerdos administrativos con la centroizquierda. Esta postura ha generado advertencias desde otros sectores políticos sobre el riesgo de repetir quiebres internos si no se logra manejar con cohesión a una bancada que integra figuras de perfiles diversos.

Desde la futura administración, el próximo ministro de la Segpres, José García Ruminot, ya manifestó su rechazo a propuestas emblemáticas del PDG, como un nuevo retiro previsional para damnificados por incendios. Pese a esto, los representantes del partido insisten en que su peso numérico obligará al Ejecutivo a negociar cada reforma, asegurando que sin su apoyo la gobernabilidad de Kast enfrentará serias dificultades. El escenario proyecta un rol de “bisagra” donde el PDG buscará incidir en la agenda legislativa sin integrarse formalmente a ningún bloque tradicional. (NP-Gemini-A. Cárdenas/El Mostrador)