La presidenta del Senado, Paulina Núñez, afirmó que la discusión de la denominada megarreforma económica del Gobierno ingresará a una etapa decisiva en la Cámara Alta, donde el oficialismo buscará construir acuerdos que permitan asegurar su aprobación y evitar modificaciones que alteren sus principales objetivos.

La senadora sostuvo que la atención estará puesta especialmente en el Socialismo Democrático y, en particular, en la posición que adopten los integrantes de la Comisión de Hacienda. A su juicio, una eventual abstención de sectores opositores durante la votación general podría abrir espacio para negociaciones y acuerdos durante la discusión en particular del proyecto.

Núñez señaló que existen diferencias dentro de la oposición respecto de la reforma y planteó que algunos sectores tienen incentivos para participar activamente en la construcción de acuerdos. Según indicó, quienes aspiran a gobernar en el futuro deben demostrar capacidad de liderazgo y disposición al diálogo en temas relevantes para el país.

La legisladora también destacó la disposición que observa en el Ejecutivo para incorporar propuestas surgidas durante la tramitación parlamentaria. Entre las materias que podrían generar consensos mencionó aspectos relacionados con contribuciones, incentivos al empleo formal, beneficios para la adquisición de viviendas y mecanismos vinculados a la sala cuna.

Respecto de la acusación constitucional anunciada por algunos sectores oficialistas contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau, la presidenta del Senado advirtió que la iniciativa podría dificultar el ambiente de diálogo necesario para avanzar en la reforma. En ese sentido, valoró las señales entregadas por ministros del Gobierno orientadas a evitar que esa controversia afecte la tramitación legislativa.

Núñez calificó la iniciativa económica como uno de los proyectos más importantes del mandato del Presidente José Antonio Kast y sostuvo que su aprobación podría contribuir al crecimiento económico y fortalecer el respaldo ciudadano a la administración. No obstante, estimó que el Ejecutivo aún tiene pendiente explicar de manera más clara los beneficios concretos que la reforma tendría para las familias y los trabajadores.

La senadora manifestó además que el desafío no solo consiste en reunir los votos necesarios para despachar la iniciativa, sino también en alcanzar un acuerdo amplio que otorgue mayor legitimidad política al proyecto. En ese contexto, planteó que la reforma debería quedar aprobada durante julio, tras completar su paso por el Senado.

Finalmente, defendió la búsqueda de consensos como una herramienta fundamental de la actividad legislativa y rechazó las críticas dirigidas a quienes promueven acuerdos transversales. A su juicio, los avances más relevantes para el país surgen cuando distintos sectores están dispuestos a ceder posiciones en favor de objetivos comunes. (NP-ChatGPT-La Tercera)