La incorporación del exministro y expresidente del Partido Socialista (PS) Osvaldo Andrade a la comisión convocada por el Presidente José Antonio Kast para diseñar una nueva arquitectura del Estado generó una fuerte discusión interna en la colectividad, que finalmente resolvió desmarcarse institucionalmente de este tipo de instancias impulsadas por el Ejecutivo.

La controversia comenzó este martes, cuando dirigentes socialistas expresaron su molestia en grupos internos de WhatsApp tras conocerse la participación de Andrade. Entre quienes manifestaron reparos estuvieron los diputados Nelson Venegas y José Antonio Rivas, además de la alcaldesa Karina Delfino.

Uno de los principales cuestionamientos apuntó a que el partido no había adoptado previamente una decisión colectiva respecto de participar o no en la comisión. Algunos dirigentes también advirtieron que la presencia de militantes relevantes podría interpretarse como una validación anticipada de las propuestas que posteriormente formule la instancia.

Venegas explicó que su reparo no está dirigido específicamente contra Andrade, sino contra las señales políticas que puede generar la participación individual de dirigentes con una trayectoria relevante dentro del PS.

El diputado sostuvo que, tratándose de un expresidente de la colectividad, su incorporación podría provocar confusión entre los militantes respecto de la posición institucional del partido frente al Gobierno.

Venegas también planteó que estas comisiones podrían interferir con el papel que corresponde a los parlamentarios durante la discusión de futuros proyectos de ley. A su juicio, la presencia de un militante socialista en una instancia gubernamental no puede significar que posteriormente las bancadas queden comprometidas con las conclusiones alcanzadas por ella.

El malestar llevó a la directiva encabezada por la senadora Paulina Vodanovic a analizar el asunto durante la tarde del martes y la mañana de este miércoles. Tras la discusión, la mayoría de la mesa consideró necesario emitir una declaración para establecer formalmente la posición partidaria.

En el documento, el PS reafirmó su disposición al diálogo, pero condicionó esa voluntad a que exista una apertura efectiva del Ejecutivo para considerar los planteamientos provenientes de distintos sectores políticos y sociales.

La colectividad sostuvo que, hasta ahora, no observa esa disposición de parte del Gobierno del Presidente Kast y afirmó que las conversaciones deben desarrollarse mediante los canales institucionales correspondientes.

La directiva estableció además que cualquier militante socialista que participe en comisiones, mesas de trabajo u otras instancias convocadas por el Ejecutivo lo hará estrictamente a título personal.

Esa participación, precisó el partido, no significará una representación institucional del PS ni comprometerá sus futuras posiciones, decisiones políticas o votaciones parlamentarias.

La definición implica que, por ahora, la mesa socialista no se incorporará institucionalmente a comisiones convocadas por el Gobierno. La declaración reafirmó que el partido continuará elaborando sus propias propuestas de políticas públicas e iniciativas legislativas.

Durante la mañana, los integrantes de la directiva realizaron modificaciones al texto antes de hacerlo público. Según versiones internas, la redacción inicial contenía críticas más duras hacia el Ejecutivo.

Desde el entorno de Andrade, en tanto, sostienen que el exparlamentario informó previamente al partido que participaría en la comisión. Otras versiones señalan que la notificación se produjo el mismo día de la presentación de la instancia y pocas horas antes de la ceremonia encabezada por Kast.

En cualquier caso, Andrade no habría solicitado una autorización formal a la colectividad, sino que habría comunicado su decisión de aceptar la convocatoria realizada a título personal.

La comisión también está integrada por figuras como Gonzalo Blumel, de Evópoli; Ernesto Silva, de la UDI; Adriana Delpiano, del PPD, y Zarko Luksic, exintegrante de Amarillos, entre otros participantes.

La controversia recordó un episodio ocurrido durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. En 2018, La Moneda convocó al entonces senador socialista José Miguel Insulza a una mesa de trabajo sobre seguridad sin realizar una invitación institucional al PS.

En aquella oportunidad, la colectividad, entonces encabezada por Álvaro Elizalde, cuestionó que el Gobierno convocara individualmente a determinadas figuras en lugar de incorporar formalmente a los partidos.

Insulza terminó rechazando la invitación y explicó que, pese a su disposición personal al diálogo, respetaría la posición adoptada por el Partido Socialista.

El episodio provocó incluso una reacción de Piñera, quien lamentó la decisión del exministro y sostuvo que, dada su trayectoria política, Insulza no debería haber necesitado autorización partidaria para participar.

Ocho años después, la incorporación de Andrade a una comisión presidencial vuelve a abrir una discusión similar en el PS sobre los límites entre las decisiones individuales de sus dirigentes y la representación institucional del partido frente a un gobierno de signo político contrario. (NP-ChatGPT-La Tercera)