El papa León XIV expresó su preocupación por el crecimiento de sectores de ultraderecha en Alemania y sostuvo que algunas de estas corrientes vinculan sus postulados políticos con formas de religiosidad que, a su juicio, no representan auténticamente los principios del cristianismo.

El pontífice abordó el tema durante una rueda de prensa a bordo del avión que lo trasladaba de regreso tras su viaje a Francia. En sus declaraciones, contrapuso los discursos que promueven división con los valores que atribuyó al Evangelio.

León XIV afirmó que esos principios “no se basan en el odio ni en la división, sino en la comprensión, la compasión y el acompañamiento”, y manifestó su esperanza de que la Iglesia pueda contribuir a que las personas participen en los procesos políticos considerando el bien común.

El Papa llamó a evitar lo que calificó como “ideas extremistas” y sostuvo que estas pueden generar consecuencias perjudiciales. Agregó que el mensaje promovido por la Iglesia debe estar asociado a la defensa de la vida y no a la destrucción, la división o el odio.

Durante la conversación con los periodistas, León XIV también se refirió a los conflictos armados internacionales y defendió el papel de la Iglesia como promotora del diálogo entre países enfrentados.

En ese contexto, mencionó particularmente a Rusia y Ucrania y señaló que la Iglesia continuará instando a sus dirigentes, así como a los de otros países involucrados en conflictos, a sentarse a negociar y buscar soluciones que permitan poner fin a las guerras.

“La Iglesia continuará alzando la voz”, afirmó el pontífice, aunque reconoció que la institución no tiene capacidad para obligar a los gobiernos a iniciar negociaciones. Pese a ello, aseguró que continuará formulando llamados al diálogo y promoviendo el mensaje del Evangelio.

León XIV manifestó además inquietud por el regreso del debate internacional sobre las armas nucleares y por el desarrollo de sistemas bélicos con una capacidad de destrucción cada vez mayor.

El Papa cuestionó asimismo el aumento del gasto militar a nivel mundial y criticó los beneficios económicos obtenidos por determinados actores de la industria armamentística. A su juicio, una parte de esos recursos podría destinarse a enfrentar problemas sociales como el hambre, la falta de vivienda, el desempleo, la salud y la educación.

También cuestionó que algunas potencias recurran al uso de la fuerza para imponer sus intereses en lugar de privilegiar el diálogo y la negociación. Según planteó, esa dinámica incrementa el riesgo de nuevos enfrentamientos en un escenario internacional ya marcado por múltiples conflictos.

El pontífice sostuvo que la Iglesia continuará promoviendo la dignidad humana, la protección de la vida y la búsqueda de soluciones diplomáticas, junto con defender una mayor prioridad para la inversión en salud y educación frente al incremento del gasto en armamento. (NP-ChatGPT-Bio Bio-Agencias)