The government faces fierce criticism on the eve of greenlighting a reform that will allow the adoption of commoners descended from former nobles.

As a symbol of the nation, the Emperor of Japan cannot express opinions or put forward ideas of a political nature. This principle is taken to such extremes that, in 2016, Akihito—the sovereign at the time—had to engage in verbal gymnastics during a historic address to the nation. He admitted that, due to his “physical decline” and health issues—having undergone two major surgeries—he found it “difficult to carry out his high responsibilities.” Akihito needed to step back, yet he could not openly state his desire to abdicate the throne. Indeed, it took the Japanese political establishment considerable time to come to terms with the monarch’s retirement and to approve a convoluted reform of the Imperial House Law that would finally allow him to abdicate.

This example helps illustrate the significance of a recent statement made by the current emperor—his eldest son, Naruhito—at a press conference just weeks ago. He remarked that the efforts currently being undertaken by the government and parliament to secure the future of the world’s oldest reigning dynasty must “have the understanding of the people.” In doing so, the sovereign was skirting the very fine line defining what an emperor may or may not express. Yet, a word to the wise is sufficient; it is safe to assume he was signaling deep concern regarding the proposed amendment to the Imperial House Law. The government led by the conservative Sanae Takaichi plans to formally enact this measure next week, even though—to echo Naruhito’s words—it appears the public is struggling to accept it.

INDIGNACIÓN EN JAPÓN POR LEY PARA EVITAR LA EXTINCIÓN DE LA FAMILIA IMPERIAL QUE CONFIRMA LA DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES, VEDADAS DE DERECHOS SUCESORIOS

Enormes críticas al Gobierno de Sanae Takaichi en vísperas de que dé luz verde a la reforma que permitirá la adopción de plebeyos descendientes de antiguos nobles

Como símbolo de la nación, el emperador de Japón no puede expresar opiniones ni lanzar ideas de naturaleza política. Se lleva a tal extremo este principio que, en 2016, Akihito -entonces soberano- tuvo que hacer malabarismos verbales en un histórico discurso a la nación en el que admitió que, por “su declive físico” y problemas de salud -había sido sometido a dos importantes intervenciones quirúrgicas-, se veía “dificultado para llevar a cabo sus altas responsabilidades”. Akihito necesitaba dar un paso atrás, pero no podía decir abiertamente que su deseo era abdicar la corona. Y, de hecho, a la clase política nipona le costó bastante tiempo asumir la jubilación del monarca y dar luz verde a una alambicada reforma de la Ley de la Casa Imperial para permitirle, finalmente, abdicar.

Vale este ejemplo para entender que cuando el actual emperador, su hijo primogénito Naruhito, declaró en una conferencia de prensa hace escasas semanas que los esfuerzos en los que están inmersos el Gobierno y el Parlamento para garantizar el futuro de la dinastía reinante más antigua del planeta deben “contar con la comprensión del pueblo”, el soberano estaba dando vueltas a esa finísima línea roja de lo que se considera que un emperador puede o no puede expresar. Pero, a buen entendedor pocas palabras bastan. Y no es aventurado suponer que mostraba así su gran preocupación ante el proyecto de enmienda de la Ley de la Casa Imperial que el Gobierno de la conservadora Sanae Takaichi tiene previsto promulgar definitivamente la semana próxima, a pesar de que, por seguir con las palabras de Naruhito, parece que difícilmente puede digerirlo la ciudadanía.

La escasez de varones en una familia imperial en la que las mujeres están excluidas del orden sucesorio y tampoco pueden transmitir derechos al trono se ha convertido en el mayor problema institucional en un país tan ultramoderno en lo económico y lo tecnológico como conservador en lo social y lo político. Y, después de décadas de debates, la Cámara Baja aprobó el viernes el proyecto del mayoritario partido gobernante que busca garantizar un número suficiente de miembros en activo de la dinastía imperial y también prever una solución ante la hipótesis de que en un futuro ya no hubiera banquillo para sentarse en el trono. Y lo que está a punto de convertirse en Ley es la reforma que permitirá que las princesas imperiales conserven su dignidad real después de casarse con plebeyos -para evitar así que la familia siga jibarizándose de forma alarmante, ya que hasta ahora cualquier princesa deja de serlo al contraer matrimonio– y respaldar que la familia reinante adopte a varones de 15 años o más que desciendan por línea masculina de las 11 antiguas ramas imperiales que perdieron ese estatus con la Constitución de 1947, impuesta por Estados Unidos tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Esos varones, hoy plebeyos, no tendrían derechos al trono, pero sí se los transmitirían a sus futuros hijos, igualmente varones, lo que abriría ya sí mucho las posibilidades de que dentro de algunas generaciones vuelva a haber un número suficiente de principitos correteando por los bellísimos palacios de Tokio con posibilidades de reinar, como viene haciendo de forma ininterrumpida la dinastía Yamato desde hace unos 2.600 años -los primeros emperadores, eso sí, se consideran de carácter legendario-.

Todo parece antihistórico. Y basta ver lo que se está diciendo en los medios de Japón para darse cuenta de lo alejada que está su élite política del sentir general hacia la primera de sus instituciones. Porque, detrás de una reforma de la Ley de la Casa Imperial que se antoja tan incomprensible como kafkiana -como si fuera tan fácil que mozalbetes nacidos como plebeyos en pleno siglo XXI, por mucho que desciendan de antiguos emperadores, puedan ser capaces de pronto de encajar en el encorsetado protocolo de una de las Monarquías con ritos más estrictos del orbe-, está lisa y llanamente la cerrazón de los partidos políticos conservadores a abolir la léy sálica y permitir que las mujeres puedan acceder al trono. Todo a pesar de que el 70% de los japoneses, según las últimas encuestas, lo desean.

“Detener el proyecto de ley”

Ante la cuenta atrás para que el Gobierno dé luz verde a la ley, uno de los periódicos de mayor tirada del país, el Asahi Shimbun, no puede ser más claro en su editorial, que titula: “Hay que detener el proyecto de ley que pretende modificar la Ley de la Casa Imperial”. “La Administración de la primera ministra Sanae Takaichi está avanzando imprudentemente con una revisión de la Ley de la Casa Imperial incluso sin el consenso del poder legislativo ni de la ciudadanía”, se lee en el duro texto. “Se trata de un acto indignante mediante el cual el Gobierno está destruyendo el mismo ‘ambiente de calma’ que decía ser necesario. Si el proyecto de ley se aprueba tal como está, dejará una mancha negra en la historia, además de causar problemas en el futuro. El Gobierno debe revocar la medida y comenzar de nuevo las deliberaciones desde el principio“, exige el editorial.

La palabra “indignación” destaca en muchos otros análisis de la prensa japonesa. La principal crítica se centra en que los cambios consolidan “la discriminación de las mujeres” en la Casa Imperial. Ya no sólo porque Takaichi y los suyos -como el grueso de los legisladores desde principios de siglo- se niegan en redondo a considerar que una fémina pueda ocupar el trono. Sino porque la medida desesperada de permitir que las princesas sigan dentro de la familia real tras casarse también está rodeada de incongruencias, ya que ni sus esposos ni sus descendientes tendrían otro estatus que el de plebeyos al margen de la institución. Eso, sostienen los críticos, generará muchos problemas. Y se está poniendo el acento en la hipocresía y la incongruencia por parte de expertos, activistas y ciudadanos en general con los partidos mayoritarios de la Dieta -Parlamento-, ya que se niegan en redondo a reformar la ley por la cual hoy culquier pareja de japoneses que se casa ha de adoptar un apellido común -lo que se justifica en nombre de la “unidad familiar”-, y con la enmienda de la Casa Imperial se dará la situación de que las princesas que contraigan matrimonio no tendrán apellido, mientras que sus esposos e hijos sí disfrutarán del suyo.

No son pocos los críticos con lo que está sucediendo que temen que la discriminación de género en la Monarquía acabe socavando su popularidad y el afecto hacia la institución por parte de las generaciones más jóvenes.

Los actuales emperadores, Naruhito y Masako, sólo tienen una hija, la princesa Aiko. Estuvo a punto de hacer historia como posible futura emperatriz, ya que, cuando nació, ante la escasez de varones en la dinastía, se inició el debate parlamentario para abolir la ley sálica. Sin embargo, en 2006, el hermano del actual emperador, el príncipe heredero Akishino, tuvo un hijo, el príncipe Hisahito. Y es este joven quien está llamado a ser en el futuro el monarca del trono del crisantemo. Su nacimiento abortó aquel incipiente proceso en marcha para permitir que las mujeres pudieran reinar.

Hoy la princesa Aiko no tendría asegurado ni su futuro en la dinastía. Aunque si se acaba aprobando la mencionada reforma de la Ley de la Casa Imperial sí podrá mantener al menos su estatus aunque se case y seguirá pudiendo representar a la Corona. Lo contrario que le ha pasado a otras princesas, como su prima Mako, quien, tras pasar por el altar en 2021, se convirtió en una plebeya anónima, expulsada de la familia imperial -a la que ya apenas puede ver- y que reside desde entonces como una ciudadana cualquiera en Nueva York. Cabe imaginarse lo duro que tiene que ser pasar de un día para otro de tener una vida regida cada segundo por las férreas normas cortesanas a tener que aprender cómo se usa un abono transporte o se pone una lavadora.

El panel de derechos humanos de la ONU instó en 2024 a Japón a revisar sus leyes para acabar con la discriminación por razón de genero en la sucesión al trono. Aquello sentó fatal en Tokio, que tachó de “extremadamente lamentable” lo que consideró una intromisión ilegítima de Naciones Unidas al sistema medular sobre el que se sostiene todo el entramado institucional del archipiélago asiático. Con todo, se ve que si de verdad dejarán hablar a los japoneses, muchos están más de acuerdo con lo que dijo la ONU que con sus propios gobernantes.

La cerrazón de la clase dirigente se entiende menos cuando, no se olvide, la férrea ley sálica es producto de las normas promulgadas durante la Era Meiji (1868-1912), ya que antes Japón sí había tenido hasta una decena de emperatrices.Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2026/07/11/6a521d8221efa0d56a8b4571.html

AMIDST NAVAL EXERCISES, THE CHINESE NAVY SHOWCASES THE MODERNIZED VERSIÓN OF ITS Y-9 ANTISUBMARINE PATROL AIRCRAFT FOR THE FIRST TIME

During new anti-submarine exercises conducted by the People’s Liberation Army Navy (PLAN), China officially unveiled—for the first time—a modernized version of its Y-9 maritime patrol and anti-submarine warfare aircraft. According to Chinese specialists, the aircraft has already achieved initial operational capability following its public debut at the Victory Day military parade held in September 2025.

According to the state-run *Global Times*, images released by official PLA media show the new Y-9 participating alongside Y-8 aircraft in submarine search-and-attack maneuvers organized by a naval aviation unit of the Southern Theater Command. The exercises featured unscripted scenarios, electromagnetic interference, simulated equipment failures, and day-and-night operations, all aimed at enhancing capabilities for detecting, tracking, and neutralizing underwater threats.

EN MEDIO DE EJERCICIOS NAVALES, LA ARMADA DE CHINA EXHIBE POR PRIMERA VEZ LA VERSIÓN MODERNIZADA DE SU AVIÓN DE PATRULLA ANTISUBMARINA Y-9

En el marco de nuevos ejercicios antisubmarinos realizados por la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN), China presentó oficialmente por primera vez una versión modernizada de su avión de patrulla marítima y guerra antisubmarina Y-9, una aeronave que, según especialistas chinos, ya habría alcanzado una capacidad operativa inicial tras su debut público durante el desfile militar del Día de la Victoria celebrado en septiembre de 2025.

De acuerdo la agencia estatal Global Times, las imágenes difundidas por medios oficiales del EPL muestran al nuevo Y-9 participando junto a aeronaves Y-8 en maniobras de búsqueda y ataque contra submarinos organizadas por una unidad de aviación naval del Comando del Teatro Sur. Los ejercicios incluyeron escenarios sin guion previo, interferencias electromagnéticas, fallas simuladas de equipos y operaciones diurnas y nocturnas, con el objetivo de incrementar la capacidad de detección, seguimiento y neutralización de amenazas submarinas.

Un Y-9 con sensores mejorados para la guerra antisubmarina

De acuerdo con la información difundida por la prensa oficial china y el especialista militar Zhang Junshe, la nueva variante incorpora un radar AESA instalado bajo el morro que proporciona una cobertura más amplia, mayor alcance de exploración y mejores prestaciones de detección respecto de la versión presentada en 2025.

A ello se suma un nuevo detector de anomalías magnéticas (MAD) ubicado en la sección de cola. Este sensor, de menores dimensiones que el empleado anteriormente, reduce las interferencias generadas por la propia aeronave, simplifica las tareas de mantenimiento y mejora el alcance para localizar submarinos sumergidos.

Otra de las mejoras es la presencia de una gran cantidad de lanzadores de sonoboyas distribuidos a ambos lados del fuselaje. El Y-9 puede desplegar hasta un centenar de sonoboyas durante una misión, creando una red de escucha submarina capaz de cubrir decenas de kilómetros y aumentar significativamente la capacidad para detectar blancos bajo la superficie.

La evolución del principal avión antisubmarino chino

Desarrollado sobre la plataforma de transporte Y-9, este avión representa la evolución de los anteriores Y-8 de patrulla marítima, ofreciendo una mayor autonomía, radio de combate y capacidad de carga. Desde su presentación oficial en septiembre de 2025, el programa forma parte del proceso de modernización de la aviación naval china, que busca fortalecer las capacidades de vigilancia marítima y guerra antisubmarina frente al incremento de la actividad naval en el Indo-Pacífico.

El despliegue de esta nueva variante durante los recientes ejercicios confirma que la aeronave ya ingresó en la fase de entrenamiento operacional y dispone de capacidades iniciales para ejecutar misiones de búsqueda y ataque antisubmarino, especialmente en el Mar de China Meridional, un escenario caracterizado por mayores profundidades y condiciones oceanográficas considerablemente más complejas que las del Mar Amarillo o el Mar de China Oriental, lo que exige sensores de mayor precisión y plataformas con mejores prestaciones para la localización de submarinos.

Fuente: https://www.zona-militar.com/2026/07/17/china-exhibe-por-primera-vez-la-version-modernizada-de-su-avion-de-patrulla-antisubmarina-y-9-durante-ejercicios-navales-en-el-mar-del-sur-de-china/

“FOUR HUAWEI CHIPS FOR ONE NVIDIA CHIP”: DEEPSEEK’S CEO EXPLAINS HOW HE TURNED DE CHIP SHORTAGE INTO A STRATEGIC ADVANTAGE

•             According to DeepSeek’s CEO, raw computing power is the missing ingredient in the Chinese AI recipe.

•             A fascinating insight revealed by the latest earnings presentation is the ratio between Huawei and Nvidia chips.

One of the many battles being waged between China and the United States is in the technology sector—specifically regarding artificial intelligence. While US corporate spending on AI is astronomical, China’s ambition is no less significant; the government aims for AI to be a key pillar in establishing the country as the world’s leading power in the near future.

A major topic of discussion comparing Chinese AI to its US counterpart is efficiency. Chinese models are highly capable—in some cases outperforming US models—yet come at a much lower cost and, crucially, are trained in record time. While there are controversies—such as allegations of theft from giants like Anthropic and OpenAI—the reality is that for those wishing to avoid US-made AI, alternatives like DeepSeek, Kimi, and Zhipu AI are readily available.

However, regarding DeepSeek, the company’s CEO clearly identifies a massive gap between Chinese AI giants and their US counterparts: computing capacity. He cites a telling statistic: four Huawei chips are equivalent to a single Nvidia chip—a fact that gives the US even more ammunition to continue pressuring China’s tech industry.

“CUATRO CHIPS DE HUAWEI POR UNO DE NVIDIA”: EL CEO DE DEEPSEEK EXPLICA COMO HA TRANSFORMADO LA ESCASESZ DE CHIPS EN SU COARTADA ESTRATÉGICA

  • Según el CEO de DeepSeek, la potencia bruta es el ingrediente que falta en la salsa de la IA china
  • Algo interesantísimo que nos ha permitido conocer la última presentación de resultados es la relación entre tarjetas de Huawei y de Nvidia

Una de las muchas batallas que China y Estados Unidos están librando es la tecnológica, concretamente una relacionada con la inteligencia artificial. El gasto de las empresas estadounidenses en la IA es astronómico, pero en China la ambición no es menor y el Gobierno quiere que sea uno de los puntales para que el país sea la primera potencia mundial a corto plazo.

Una de las conversaciones alrededor de la IA china respecto a la estadounidense tiene que ver con la eficiencia. Modelos muy capaces, superiores en algunos casos a los estadounidenses, pero con un precio muy inferior y, sobre todo, entrenados en un tiempo récord. Hay polémicas al respecto, como acusaciones de robo por parte de gigantes como Anthropic y OpenAI, pero la realidad es que si no se quiere usar la IA de una estadounidense, ahí están alternativas como DeepSeek, Kimi o los de Zhipu AI.

Pero, hablando de Deepseek, el CEO de la compañía tiene claro que hay una enorme diferencia entre las Big Tech de IA chinas y las homólogas estadounidenses: la capacidad de cómputo. Da un dato para ilustrarlo: cuatro chips de Huawei equivalen a uno de Nvidia, y eso abre la puerta a que EEUU tenga aún más argumentos para seguir presionando a la industria tecnológica china.

El cuello de botella es la potencia, nada más

Liang Wenfeng es el CEO de DeepSeek y, como tantos en su posición estas últimas semanas, ha tenido la presentación ante los inversores. Este tipo de eventos son muy interesantes porque nos permiten conocer más tanto de las empresas como de sus planes, y en este caso ha sido revelador escuchar a la cabeza de una de las empresas de IA más relevantes de la actualidad.

No son declaraciones oficiales, ya que se trata de la filtración de la reunión de casi cuatro horas de duración publicada por Tencent Tech, pero entre sus múltiples frases, podemos extraer ideas muy interesantes. La primera es la que comentábamos: para el mandamás, la principal brecha es de dinero y recursos. “En personal no hay brecha, ya que es básicamente el mismo grupo de personas. El talento no es el cuello de botella: los recursos son el mayor cuello de botella”, apunta Liang. 

El CEO continuaba apuntando una evidencia, afirmando que “más tarjetas siempre es mejor” y que, a un precio razonable, compran tantas como pueden porque “convertir dinero en tarjetas Nvidia es, definitivamente, mejor que dejar ese dinero en el banco”. Y destaca las tarjetas Nvidia por un dato que también es muy interesante: cuántas de Huawei equivalen a una de Nvidia.

Asegura que la relación es de cuatro a una, o lo que es lo mismo: si quisieran entrenar un modelo de 800.000 millones de parámetros activos como los principales de IA estadounidense, necesitarían 50.000 tarjetas GB300 de Nvidia o 200.000 tarjetas Huawei 950. 

Eso no parece dejar en muy buen lugar a las Huawei, que son las que la industria china y el propio Gobierno están intentando impulsar, pero Liang afirma que Nvidia está cavando su propia tumba en el mercado chino, que el ecosistema CUDA se está erosionando rápidamente y que el supernodo 950 de Huawei puede reemplazar completamente a las GB200 y GB300 de Nvidia tanto en rendimiento como en precio.

Aunque la relación 4:1 entre los chips parece alarmante para la compañía nacional, Liang no especificó la carga de trabajo o si mide el rendimiento bruto, el rendimiento en entrenamiento o la inferencia. 

EEUU mira con atención

Un detalle que apunta Liang es que esa brecha de potencia de cálculo terminará cerrándose a medida que Huawei lance soluciones y que, aunque no se atreve a adivinar cuándo sucederá, es algo que terminará llegando. Pero claro, cuando la competición entre EEUU y China está, en parte, en esa potencia de la IA, a Estados Unidos no le interesa lo más mínimo que la brecha se cierre.

Estos últimos meses hemos visto cómo se ha seguido apretando para que las empresas chinas no puedan acceder a hardware occidental clave para el desarrollo de la industria de semiconductores. Las máquinas de litografía extrema de ASML son un ejemplo, y más recientemente la Casa Blanca acusó a la startup china Moonshot AI de adquirir servidores equipados con chips de Nvidia a los que no deberían poder tener acceso.

El caso de Moonshot AI ha sido bastante sonado porque hace unos días os hablamos de ese asombroso modelo Kimi K3 que, según los estadounidenses, habría sido entrenado en Tailandia con chips Nvidia GB300 para eludir las regulaciones de exportación de Estados Unidos. Y van más allá, argumentando que Kimi K3 se había ‘bebido‘ el modelo Fable de Anthropic.

Estrategia de Deepseek

Más allá de la política, y volviendo a Liang, aunque ahora mismo parezca que China no está a la par en cuanto a potencia de cálculo, DeepSeek tiene una estrategia a largo plazo que no tiene tanto que ver con tener el modelo más potente actualmente. Como leemos en SCMP, Liang comentó que están fijando los precios “para obtener sólo una ganancia razonable, no para maximizar los ingresos”.

 Y esa es la clave que, al parecer, persigue la compañía, ya que están manteniendo precios bajos para los usuarios con el objetivo de que su servicio sea cada vez más usado con la esperanza de aumentar la posibilidad de lograr la inteligencia general artificial. 

Así, mientras que otras empresas priorizan ganancias inmediatas y capturar la cuota de mercado, Liang se está centrando en “aumentar la probabilidad de lograr la AGI” debido a que será esa IA la que tendrá un gran valor comercial. Y eso es lo que sí buscan explotar.

Fuente: https://www.xataka.com/robotica-e-ia/cuatro-chips-huawei-uno-nvidia-ceo-deepseek-explica-como-ha-transformado-escasez-chips-su-coartada-estrategica

Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area

Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS

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