La oposición enfrentó una semana compleja en el inicio de la tramitación legislativa de la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast. La primera prueba de fuerzas en el Senado dejó en evidencia las dificultades que enfrenta el bloque para reunir los votos necesarios que le permitan frenar o modificar sustancialmente la iniciativa.
El martes pasado, una mayoría de 24 senadores rechazó una solicitud de la oposición para ampliar el número de comisiones encargadas de revisar el proyecto. Con ello, se ratificó que la discusión se concentrará en las comisiones de Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente, tal como había sido propuesto por la presidencia del Senado y respaldado por el Ejecutivo.
Aunque la votación tenía un carácter procedimental, el resultado fue interpretado como una señal política relevante, ya que reflejó la capacidad del oficialismo y sus aliados para imponerse en una de las primeras definiciones del proceso legislativo.
Tras este revés, senadores de oposición decidieron convocar para este lunes una jornada de trabajo con alcaldes, concejales y representantes territoriales de distintas regiones del país. El objetivo es recoger observaciones sobre el impacto de la iniciativa y coordinar una estrategia común frente a la tramitación del proyecto.
La actividad fue impulsada inicialmente por el Comité Unido, integrado por representantes de la Democracia Cristiana, el Partido Comunista, el Frente Amplio y la Federación Regionalista Verde Social. Posteriormente se sumó el Comité Socialismo Democrático, conformado por el Partido Socialista, el PPD y el Partido Liberal.
En paralelo, las primeras sesiones de la Comisión de Hacienda estuvieron marcadas por intensos intercambios entre parlamentarios opositores y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Durante las exposiciones, el secretario de Estado defendió los principales lineamientos de la reforma y respondió con firmeza a los cuestionamientos relacionados con los efectos fiscales y sociales de la propuesta.
Algunas de sus intervenciones generaron incomodidad entre los senadores de oposición, particularmente cuando atribuyó parte de los problemas presupuestarios a ineficiencias administrativas y cuestionó la efectividad de políticas aplicadas en gobiernos anteriores. Estas declaraciones fueron criticadas por dirigentes opositores, quienes acusaron una limitada disposición al diálogo.
Pese a las diferencias, en el oficialismo existe optimismo respecto de las posibilidades de avanzar en la tramitación. La reciente coordinación política entre el Gobierno y parlamentarios independientes de centroderecha ha reforzado la percepción de que el Ejecutivo cuenta con los respaldos suficientes para aprobar la idea de legislar.
En ese contexto, La Moneda estaría evaluando acelerar el calendario legislativo y adelantar la votación general del proyecto para las próximas semanas. La decisión dependerá de la evolución de las conversaciones políticas y del nivel de apoyo que logre consolidar el Gobierno en las distintas etapas de la discusión parlamentaria.
La megarreforma es considerada una de las iniciativas más relevantes de la actual administración y su tramitación se perfila como uno de los principales desafíos políticos para el oficialismo y la oposición durante el presente año. (NP-ChatGPT-La Tercera)
