En una reunión virtual de emergencia, la alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudita y Rusia, anunció este domingo un incremento en su producción de 206.000 barriles diarios a partir del próximo 1 de mayo. Sin embargo, analistas internacionales coinciden en que la medida tiene un carácter estrictamente simbólico, dado que la persistencia del conflicto bélico en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz imposibilitan la ejecución material de este aumento en el suministro global.
A través de un comunicado, los ministros de Energía de los ocho países firmantes expresaron su profunda preocupación por los ataques sistemáticos a la infraestructura petrolera en Medio Oriente. Advirtieron que la destrucción de activos energéticos y la interrupción de las rutas marítimas internacionales —por donde transita el 20% del crudo mundial— están socavando los esfuerzos colectivos por estabilizar los precios y garantizar la seguridad del abastecimiento.
La declaración alude a la crítica situación desencadenada por las hostilidades iniciadas a finales de febrero, las cuales han mermado la capacidad operativa de productores clave:
- Suministro interrumpido: Los ataques cruzados han afectado directamente las instalaciones de Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, limitando su capacidad real de bombeo a pesar de los acuerdos de papel.
- Limitaciones técnicas: Países como Kazajistán, Argelia y Omán poseen márgenes muy estrechos para elevar su producción, mientras que la infraestructura rusa continúa bajo presión por el conflicto con Ucrania.
- Escalada de precios: La incertidumbre ha disparado la volatilidad del mercado. Durante el mes de marzo, el crudo Brent rozó los 120 dólares por barril, acumulando un alza del 63%, el mayor incremento mensual registrado desde 1988.
Para los expertos, el anuncio de la OPEP+ es un intento diplomático de enviar señales de tranquilidad a los mercados financieros, aunque en la práctica no se espera que el crudo adicional llegue a las refinerías mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado. La falta de una vía segura de exportación anula cualquier plan de expansión de cuotas, manteniendo la presión sobre las reservas de emergencia de los países importadores.
En este escenario, la estabilidad del precio del “oro negro” sigue dependiendo más de una resolución diplomática o militar en el Golfo Pérsico que de los acuerdos técnicos de la organización, que ya el pasado 1 de abril intentó una maniobra similar sin éxito operativo debido al entorno de guerra. (NP-Gemini-Cooperativa-EFE)
