Una campaña internacional impulsada por organizaciones contrarias a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas buscó impedir que la expresidenta chilena asumiera el principal cargo del organismo multilateral. La ofensiva incluyó manifestaciones en Nueva York, recolección de firmas, contactos con representaciones diplomáticas y cuestionamientos públicos a su trayectoria política y a su gestión en materia de derechos humanos.
Según antecedentes publicados por The Clinic, entre las organizaciones que participaron en estas acciones figuran UN Watch, CitizenGO y C-Fam, entidades que desarrollaron distintas iniciativas para expresar su rechazo a la postulación de la exmandataria.
La campaña se produjo en un escenario complejo para Bachelet, cuya candidatura tampoco contaba con el respaldo del Gobierno chileno, circunstancia que se sumó a las dificultades para conseguir los apoyos necesarios dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Una de las organizaciones que reconoció públicamente su participación fue UN Watch, que, tras conocerse el retiro de la expresidenta, calificó el desenlace como una “victoria decisiva” y sostuvo que había cumplido el objetivo de su campaña.
De acuerdo con información difundida por la propia entidad, su ofensiva comenzó formalmente el 19 de mayo, cuando envió una carta abierta a Bachelet con 11 preguntas relacionadas con su desempeño como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Posteriormente, UN Watch realizó gestiones ante las representaciones diplomáticas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Letonia, Grecia, Panamá y Liberia, países que integraban el Consejo de Seguridad durante el proceso de selección.
La organización aseguró que buscaba entregar antecedentes sobre la trayectoria de Bachelet para que los gobiernos evaluaran su candidatura antes de adoptar una posición. También desarrolló una estrategia comunicacional mediante entrevistas, artículos de opinión, publicaciones en redes sociales y contactos con medios internacionales.
Tras el retiro de la exmandataria, el director ejecutivo de UN Watch, Hillel Neuer, atribuyó el resultado a las gestiones realizadas por la organización.
“La candidatura de Michelle Bachelet fue derrotada porque los gobiernos no pudieron ignorar el historial que les presentamos”, afirmó.
Neuer también destacó los resultados del tercer sondeo informal efectuado por el Consejo de Seguridad, en el que la candidata chilena recibió un voto favorable, 11 votos contrarios y tres respuestas de abstención de opinión.
Sin embargo, aunque UN Watch reivindicó su influencia en el desenlace, los antecedentes difundidos no permiten establecer que sus gestiones hayan sido determinantes en las decisiones individuales de los países participantes.
La ofensiva contra Bachelet también tuvo una dimensión pública vinculada con sus posiciones sobre derechos sexuales y reproductivos y políticas de igualdad de género.
Según la investigación de The Clinic, organizaciones conservadoras como CitizenGO y C-Fam promovieron actividades destinadas a cuestionar su eventual llegada a la Secretaría General.
En las inmediaciones de la sede de Naciones Unidas en Nueva York se instalaron al menos 20 figuras de tamaño real que representaban a Bachelet con un pañuelo verde y una bandera LGBT. Las imágenes estaban acompañadas de mensajes que rechazaban su candidatura y la calificaban como una “feminista radical”.
CitizenGO, además, afirmó haber reunido unas 300 mil firmas contra la postulación, las que posteriormente fueron entregadas a siete misiones permanentes ante Naciones Unidas.
Según Rocío D’Angelo, integrante de esa organización, seis de las representaciones diplomáticas contactadas correspondían a países que integraban el Consejo de Seguridad, mientras que la séptima era la misión de Chile.
Una vez conocido el retiro de la expresidenta, D’Angelo difundió un correo electrónico cuyo mensaje comenzaba con la palabra “Ganamos”.
En esa comunicación, la activista celebró que Bachelet no llegara a encabezar Naciones Unidas y la acusó de pretender utilizar el organismo para promover posiciones relacionadas con el aborto y las políticas de género, planteamientos que corresponden a la interpretación de CitizenGO sobre la trayectoria de la exmandataria.
El proceso de selección experimentó un momento decisivo el 18 de septiembre, cuando se realizó el tercer sondeo informal entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.
En esa consulta, Bachelet obtuvo un voto favorable, 11 contrarios y tres respuestas de “sin opinión”, resultado que evidenció la falta de respaldo suficiente para continuar con posibilidades de reunir el apoyo del organismo.
Al día siguiente, la expresidenta anunció su retiro de la competencia.
Aunque no se informó oficialmente la posición individual de cada integrante del Consejo, fuentes vinculadas a Naciones Unidas mencionadas en las publicaciones periodísticas apuntaron a Estados Unidos como uno de los países contrarios a la candidatura.
Esas versiones también destacaron que Washington fue el único de los cinco miembros permanentes con derecho a veto que no sostuvo una reunión bilateral con Bachelet durante sus gestiones diplomáticas. Sin embargo, ese antecedente no constituye por sí solo una confirmación del sentido de su voto.
Después del retiro, UN Watch difundió un balance de las acciones realizadas y reiteró que sus contactos diplomáticos, cuestionamientos públicos y gestiones comunicacionales habían contribuido al resultado.
La organización presentó el desenlace como el cumplimiento de su objetivo, mientras que los antecedentes conocidos muestran que la candidatura enfrentaba simultáneamente obstáculos diplomáticos, falta de apoyos dentro del Consejo de Seguridad y oposición de agrupaciones internacionales.
Bachelet, por su parte, volvió a referirse recientemente al episodio y defendió las posiciones que sostuvo durante su trayectoria política y en organismos multilaterales.
La exmandataria afirmó que, si el rechazo a su candidatura estuvo relacionado con su defensa de la democracia, el multilateralismo, los derechos humanos y los derechos de las mujeres, consideraba “un tremendo honor” haber enfrentado oposición por esas razones.
Su declaración se produjo después de que las organizaciones que promovieron la campaña celebraran públicamente el resultado, dejando en evidencia las diferencias políticas e ideológicas que acompañaron el proceso de selección para la Secretaría General de Naciones Unidas. (NP-ChatGPT-The Clinic-Bio Bio)
