La administración de Donald Trump intensificó en los últimos meses su ofensiva contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas de Cuba y considerado por sectores opositores como el principal eje económico del régimen cubano. Las medidas incluyen sanciones dirigidas a altos mandos militares vinculados históricamente a la estructura financiera creada en 1995 por Raúl Castro.
Según el texto, la creación de GAESA respondió a una estrategia impulsada por Raúl Castro para trasladar el control de la economía cubana hacia el aparato militar y asegurar la continuidad de la Revolución. A través del conglomerado, las Fuerzas Armadas pasaron a administrar sectores clave como las remesas, el turismo, los puertos, las importaciones, exportaciones y las negociaciones financieras internacionales de la isla.
El control operativo del grupo quedó posteriormente bajo la dirección del general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro, quien desarrolló una red internacional de empresas vinculadas al conglomerado en diversos países. El reportaje sostiene que incluso en el estado de Florida existen decenas de negocios relacionados con GAESA.
Diversas investigaciones periodísticas y denuncias de organizaciones opositoras han acusado a GAESA de operar mediante estructuras financieras opacas, evasión fiscal y uso de paraísos tributarios. De acuerdo con el artículo, el conglomerado manejaría más del 70% de la economía cubana y más del 95% del sistema financiero de la isla, principalmente a través del Banco Financiero Internacional.
Una investigación realizada por el medio opositor cubano elTOQUE junto a CONNECTAS identificó más de 40 empresas vinculadas a funcionarios cubanos y familiares asociados al conglomerado militar. Paralelamente, un informe del Observatorio Cubano de Auditoría y Control Social denunció la supuesta malversación de cerca de 69.800 millones de dólares provenientes de las brigadas médicas internacionales cubanas.
El reportaje también cuestiona las prioridades económicas del gobierno cubano, señalando que mientras la inversión estatal en salud se mantuvo en niveles mínimos durante años, gran parte de los recursos fueron destinados a la construcción de hoteles administrados por empresas asociadas a GAESA.
En medio de la actual crisis económica y energética que atraviesa Cuba, surgieron nuevas denuncias relacionadas con activos internacionales del conglomerado estimados en más de 20 mil millones de dólares, cifra mencionada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Según el texto, el gobierno de Miguel Díaz-Canel respondió restringiendo el acceso a internet de activistas y opositores que difundieron esas acusaciones.
El artículo sostiene además que parte de la población cubana y sectores de la diáspora respaldan las medidas impulsadas por Trump y Rubio contra el régimen cubano, pese a cuestionamientos derivados de las recientes políticas migratorias estadounidenses.
Finalmente, el texto plantea que Washington estaría buscando presionar directamente a las figuras que concentran el poder económico y político en Cuba, mediante sanciones a dirigentes comunistas y acciones judiciales vinculadas al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. No obstante, también se menciona la posibilidad de que eventuales negociaciones entre ambos países dependan del distanciamiento de Cuba respecto de Rusia y China.
