Laboratorio Chile estimó que la entrada al mercado de una versión genérica inyectable de semaglutida podría generar un ahorro de US$225 millones para el sistema de salud, en momentos en que su medicamento Selfix permanece a la espera de la autorización del Instituto de Salud Pública (ISP).
La compañía presentó el estudio “Impacto económico de la aprobación de la semaglutida en Chile”, con el que busca instalar la discusión sobre el costo de la obesidad y las posibilidades de ampliar el acceso a tratamientos mediante una mayor competencia en el mercado farmacéutico.
El informe toma como referencia la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, que estableció que un 74% de los adultos en Chile presentaba exceso de peso. Además, cita antecedentes del Ministerio de Salud de 2019 que estimaron en US$1.691 millones anuales los costos médicos directos asociados a la obesidad, equivalentes al 6,7% del gasto total en salud del país.
La estimación no contempla otros efectos económicos vinculados con la enfermedad, como pérdidas de productividad, ausentismo laboral y mortalidad prematura, por lo que la farmacéutica sostiene que el impacto económico global sería superior.
Laboratorio Chile ha presentado los antecedentes a autoridades de Gobierno mientras espera la resolución del ISP sobre Selfix, producto que la compañía busca introducir como el primer genérico inyectable de semaglutida en el mercado chileno. Su eventual ingreso permitiría competir con Ozempic, medicamento desarrollado por la farmacéutica danesa Novo Nordisk.
Según los cálculos de la empresa, un tratamiento anual con el medicamento de marca tendría un costo aproximado de US$3.206 por paciente, mientras que la alternativa genérica alcanzaría los US$1.283. La diferencia sería de US$1.923 anuales por persona.
Considerando un mercado estimado en 116.783 pacientes actualmente sometidos a estas terapias, Laboratorio Chile calcula que la reducción de costos podría alcanzar los US$225 millones. Bajo ese escenario, el gasto total asociado a los tratamientos disminuiría desde unos US$374 millones hasta aproximadamente US$150 millones.
La compañía plantea una segunda alternativa: mantener el presupuesto actual y destinarlo a adquirir el producto de menor precio. De acuerdo con sus estimaciones, esa fórmula permitiría ampliar la cobertura hasta cerca de 292 mil pacientes.
El informe también recoge estudios internacionales que vinculan el uso de semaglutida con potenciales beneficios sanitarios y económicos, aunque reconoce que su costo-efectividad está estrechamente relacionada con el precio del tratamiento. A partir de esos antecedentes, el laboratorio argumenta que una mayor competencia podría favorecer el acceso y reducir la presión financiera sobre el sistema de salud.
La farmacéutica cuestionó, además, el tiempo que ha tomado la autorización de Selfix y afirmó que la demora regulatoria mantiene suspendidos los potenciales beneficios económicos y de cobertura que atribuye al ingreso del producto. Al cierre de su estudio, en julio de 2026, el medicamento continuaba pendiente de aprobación.
El ISP respondió que actualmente tramita siete solicitudes de registro para medicamentos genéricos con semaglutida en diferentes dosis y explicó que estos productos, a diferencia del medicamento innovador de origen biológico, son de origen químico, por lo que su autorización requiere comprobar individualmente su calidad, eficacia y seguridad.
El organismo agregó que los plazos dependen de los antecedentes entregados por cada solicitante y de la rapidez con que las compañías respondan a las observaciones realizadas durante la evaluación. Los siete productos ya fueron examinados y serán presentados durante septiembre ante la Comisión de Productos Farmacéuticos Nuevos, instancia encargada de proponer su aprobación o rechazo.
El ISP recordó finalmente que la semaglutida constituye un complemento de los cambios de estilo de vida indicados para el tratamiento clínico de la obesidad y enfatizó que su utilización debe realizarse bajo supervisión médica. (NP_ChatGPT-La Tercera)
