En sus tres primeros discursos después de la segunda vuelta, el Presidente Electo, José Antonio Kast, agradeció a quienes lo apoyaron y, entre ellos, a Nueva Falange.

Muchos se preguntan qué es esta Nueva Falange.

Intentando un resumen de su Ideario, podría señalarse que es una comunidad de fe y de pensamiento, de personas independientes que desean colaborar libremente en la construcción de una alternativa social que promueva el desarrollo integral de la persona humana, es decir, un modelo fundado en los principios del humanismo cristiano, que enfrente la honda crisis ética, cultural y espiritual en que se encuentran Chile y el mundo entero, imposibilitando el disfrute de libertades y derechos fundamentales.

Como comunidad de fe se inspira en el evangelio y, sin pretender ser una entidad religiosa, se compromete a tener presente y actuar siguiendo las enseñanzas de Jesús, de modo tal que el humanismo cristiano que profesa no devenga en un mero rótulo sin contenido, desprendido de su esencia.

Como comunidad de pensamiento, aspira a promover la dignidad humana y el bien común fundándose en los valores de la tradición cristiano-occidental con una visión pluralista, tolerante y no confesional. Proclama la idea de crecimiento y desarrollo humano en los planos material y espiritual, en un estricto marco de la ética y del Estado de Derecho haciendo prevalecer el bien común por sobre intereses individuales.

Defiende y posee una visión clara y coherente de todo cuanto se relacione con la dignidad y la protección de la vida. Sigue con atención los efectos de la llamada “Inteligencia Artificial”, sin perjuicio de sostener que ninguna creación de la tecnología, por más avanzada que sea, pueda reemplazar al ser humano con su conciencia y voluntad libres.

Como comunidad de pensamiento se compromete a cautelar los cimientos de una democracia auténticamente representativa, en un ambiente de gobernabilidad política, con un alto grado de eficiencia, modernidad y calidad en la gestión del Estado, privilegiando la participación de las personas y la mayor integración de los cuerpos intermedios y de las regiones.

Sustentándose en los valores de la fraternidad y la solidaridad, hace suya la máxima de Juan Pablo II de que “los pobres no pueden esperar”, por lo cual impulsa políticas que, fomentando la integración cívica, se orienten a disminuir las desigualdades de toda naturaleza y a facilitar a todos el acceso a un nivel económico y social digno.

En materia económico-social Nueva Falange se identifica con los postulados esenciales de la doctrina social de la Iglesia defendiendo los principios de subsidiariedad y solidaridad como pilares fundantes de un orden comunitario auténticamente justo y equitativo bajo equilibrada consideración de nuestra madre naturaleza.

Postula que la dignidad del ser humano se alcanza cuando éste logra satisfacer sus necesidades esenciales, tanto materiales como espirituales. Por ello, considera fundamental el acceso a un trabajo digno, a una seguridad social y medicina adecuadas, a viviendas que permitan disfrutar de un ambiente de unidad e integración familiar y a una educación de excelencia, que incentive el sentido del derecho y del deber, de la amistad cívica, la cultura, la ciencia, las artes, el deporte y la recreación. Reconoce el derecho fundamental de los padres de elegir el proyecto educativo para sus hijos que mejor responda a sus creencias y convicciones.

“Nueva Falange” se compromete a apoyar a las mujeres en la realización de sus múltiples roles en la sociedad actual, desde el ámbito profesional social hasta la vida familiar. Reconoce que la mujer y la familia son la columna fundamental en la crianza y educación de los hijos, así como en la transmisión de valores y enseñanzas que forman la base del desarrollo personal de niños, niñas y adolescentes.

Postula, ante un mundo en crisis y una institucionalidad internacional quebrada, que Chile emerja como un actor constructivo participando con independencia en diferentes instancias tanto económicas como políticas y culturales, promoviendo el esfuerzo y compromiso por crear un nuevo orden mundial, un espacio de genuina convivencia para toda la humanidad, con estricto respeto a los postulados básicos del derecho internacional, el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, la protección de los derechos humanos, de la democracia, la solución pacífica de controversias y el respeto a todas las naciones del mundo, cautelando el principio de autodeterminación de los pueblos que posibilite mantener la soberanía e identidad nacional,  en armonía con la preservación de la naturaleza y el medio ambiente a nivel global.

“Nueva Falange” valoriza el Magisterio de la Iglesia, las nobles tradiciones de la civilización cristiana occidental y los aportes que otras corrientes filosóficas, religiosas o políticas han realizado en búsqueda de la dignidad humana en el curso de la historia y, del mismo modo, asume la necesidad de avizorar y advertir los desafíos que la evolución de la ciencia, la tecnología y el conocimiento presentarán en el devenir del siglo XXI y en el correr de los tiempos. Por consiguiente, aspira a ser capaz de adaptarse a los cambios y a la dinámica que ello conlleve, en la medida que sean en beneficio de la persona y la comunidad global.

Finalmente, consciente del descrédito de la política, Nueva Falange no se define como un movimiento político sino, y de acuerdo con lo expuesto, como una comunidad de fe y de pensamiento, de personas independientes, reunidas en torno al concepto de “minorías creativas” acuñado por el papa Benedicto XVI, aspirando a que, como en los primeros tiempos, se gesten pequeñas comunidades que irradien en la hora actual directrices orientadas a la construcción de una sociedad cimentada en los postulados del humanismo cristiano. (El Líbero)

Roberto Mayorga-Lorca