En una carta publicada ayer, Ignacio Walker se pregunta, a propósito de la política económica del nuevo gobierno: “¿quo vadis, Presidente Kast y ministro Quiroz?”.

Es evidente que no tengo una respuesta precisa.

Sí tengo, en cambio, la esperanza de que se retome la senda de la productividad y la inversión; de la confianza y la credibilidad; de las grandes obras de infraestructura impulsadas mediante el sistema de concesiones. Todo ello caracterizó a los gobiernos de los presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos, administraciones que Ignacio apoyó tanto desde el Parlamento como desde el gabinete ministerial.

En suma, espero que la nueva administración implemente una política económica que vuelva a poner en el centro a los mercados y la competencia, el capital humano y la innovación, la probidad y la razón, los equilibrios fiscales y la prudencia, junto con políticas sociales y medioambientales efectivas, sin fundaciones corruptas.

Algunos hemos denominado a este enfoque “neoliberalismo inclusivo”. Pero, más allá de la etiqueta que se prefiera, conviene reconocer que se trató de una estrategia que funcionó y que catapultó a Chile a lugares donde nunca había estado. Fueron, sin duda, nuestros años dorados. (El Mercurio cartas)

Sebastián Edwards