El depuesto líder venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecen este jueves ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York en su segunda audiencia tras ser capturados en enero. El proceso está marcado por la ofensiva de la defensa, que acusa un “bloqueo ilegal” de fondos por parte del Gobierno estadounidense, lo que les impediría costear abogados privados. Maduro, recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, llega a la cita tras dos meses de reclusión en los que, según su círculo cercano, ha mantenido una rutina de ejercicio diario.
ARGUMENTOS JURÍDICOS Y ACUSACIONES
La defensa, encabezada por los abogados Barry J. Pollack y Mark E. Donnelly, sostiene que la revocación de licencias para usar fondos venezolanos vulnera la Sexta Enmienda de la Constitución de EE.UU., al privar a los acusados del derecho a elegir su representación legal. Por otro lado, la Fiscalía ha solicitado al juez federal Alvin Hellerstein restringir el acceso a material probatorio para evitar que sea compartido con figuras del entorno de Maduro que permanecen prófugas, como Diosdado Cabello o el líder del Tren de Aragua, citando riesgos de represalias contra testigos.
El proceso judicial, considerado histórico por la naturaleza de los cargos —que incluyen conspiración para el narcoterrorismo e importación de cocaína—, podría extenderse por varios años. Existe expectación sobre el desempeño del juez Hellerstein, de 92 años, debido a dudas previas sobre su capacidad física para liderar un juicio de tal complejidad técnica. Mientras Maduro se define como un “prisionero de guerra”, la justicia estadounidense avanza en la configuración de un calendario que expertos prevén que no verá un juicio formal hasta 2027 o 2028. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
