La muerte de Ratko Mladic, exgeneral serbobosnio condenado a cadena perpetua por crímenes cometidos durante las guerras de los Balcanes, volvió a generar fuertes tensiones en la región ante el anuncio de que podría recibir honores militares y de Estado en Serbia.

Mladic, conocido como el “Carnicero de los Balcanes”, falleció en La Haya, donde cumplía su condena. Su muerte provocó manifestaciones espontáneas de simpatizantes tanto en Bosnia-Herzegovina como en Serbia.

Durante la noche del jueves, alrededor de 300 personas marcharon por el centro de Zvornik, en Bosnia-Herzegovina, coreando el nombre del antiguo jefe militar. En Serbia, varias decenas de seguidores encendieron bengalas y desplegaron un retrato de Mladic en un puente.

La controversia aumentó después de que el ministro de Justicia serbio, Nenad Vujic, confirmara que el exgeneral recibiría los honores militares y estatales que le corresponden. Las autoridades permanecen a la espera de que los organismos competentes en La Haya determinen cuándo será entregado el cuerpo para organizar las exequias.

El anuncio generó un inmediato rechazo entre organizaciones de la sociedad civil serbia. La Academia para la Promoción de la Democracia calificó la decisión de “vergonzosa y escandalosa” y sostuvo que representa una reivindicación de la ideología asociada a los crímenes cometidos durante las guerras balcánicas.

El movimiento Mujeres de Negro también cuestionó la eventual ceremonia y acusó al Estado y a parte de la sociedad serbia de prepararse para homenajear a una persona condenada por genocidio.

Las críticas se extendieron a Bosnia-Herzegovina. En Sarajevo, diversas organizaciones no gubernamentales exigieron una condena clara por parte de las autoridades serbias e incluso plantearon la posibilidad de expulsar al embajador de Serbia en caso de concretarse los funerales con honores.

Mladic fue, junto al expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic y el antiguo líder político serbobosnio Radovan Karadzic, una de las principales figuras asociadas a las guerras que acompañaron la desintegración de Yugoslavia durante la década de 1990.

La guerra de Bosnia, desarrollada entre 1992 y 1995, dejó cerca de 100.000 muertos y provocó el desplazamiento de aproximadamente 2,2 millones de personas.

El nombre de Mladic quedó particularmente vinculado a la masacre de Srebrenica. En julio de 1995, fuerzas serbobosnias bajo su mando ejecutaron a alrededor de 8.000 hombres y adolescentes bosnios musulmanes que habían buscado refugio en el enclave, que se encontraba bajo protección de Naciones Unidas.

El exgeneral se encontraba gravemente enfermo desde hacía varios meses. Su fallecimiento se produjo pocos días después de que el Mecanismo Internacional Residual para los Tribunales Penales rechazara una solicitud de su familia, respaldada por el Gobierno serbio, para trasladarlo a un hospital militar de Belgrado con el objetivo de recibir tratamiento médico. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)