A poco más de una semana de asumir la cartera, el ministro de Defensa, Fernando Barros, enfrentó su primer test político abordando los desafíos operativos y estratégicos que marcan el inicio de su gestión. Consultado sobre el despliegue militar en la macrozona sur y la frontera norte, el secretario de Estado advirtió que no es el rol constitucional de las Fuerzas Armadas sostener el control del orden público de manera permanente durante cuatro años. En esa línea, adelantó que la presencia en el sur del país debería comenzar a reducirse gradualmente en la medida que se consolide la normalización de la seguridad en la zona.
Respecto a la participación de las instituciones castrenses en el combate al crimen organizado, Barros fue enfático en señalar que el país aún no define las reglas claras para enfrentar fenómenos que superan el orden público tradicional. La autoridad planteó una distinción crítica al afirmar que “no es lo mismo actuar con lógica policial que con lógica de guerra”, sugiriendo que las actuales Reglas de Uso de la Fuerza (RUF) podrían resultar insuficientes ante grupos delictivos que cuentan con un alto poder de fuego y organización paramilitar.
DESAFÍOS PRESUPUESTARIOS E INVERSIÓN ESTRATÉGICA
El ministro también se refirió a la situación financiera de las Fuerzas Armadas, reconociendo que el ajuste presupuestario impulsado por la administración central podría impactar en las capacidades operativas. Explicó que gran parte del gasto sectorial ya se encuentra comprometido en remuneraciones, lo que deja un margen estrecho para la modernización y el mantenimiento de equipos. Pese a este escenario, aseguró que se buscará priorizar la eficiencia en el uso de los recursos para no comprometer la seguridad nacional ni la vigilancia fronteriza.
Finalmente, al ser consultado por las tensiones internacionales derivadas del proyecto del cable submarino chino, Barros descartó la existencia de conflictos de interés. El titular de Defensa aseguró que Chile debe abrir una discusión de fondo, seria y transparente, sobre las inversiones extranjeras en áreas consideradas estratégicas. Según el ministro, la prioridad del Gobierno será siempre el resguardo de la soberanía y los intereses nacionales, manteniendo una postura abierta al desarrollo tecnológico pero bajo estrictos marcos de seguridad estatal. (NP-Gemini-Emol)
