El ministro de Seguridad, Martín Arrau, asumió la responsabilidad por la reforma constitucional de seguridad presentada por el gobierno, luego de los cuestionamientos surgidos tanto desde el oficialismo como desde la oposición por la elaboración y contenido de la iniciativa.
Las críticas han apuntado principalmente a eventuales deficiencias técnicas en la redacción del proyecto y a la falta de experiencia de algunos equipos de la cartera. El debate se produce mientras el Ejecutivo mantiene conversaciones con parlamentarios para introducir modificaciones y conseguir respaldo político para la reforma.
El senador de Renovación Nacional Andrés Longton atribuyó parte de los problemas del texto a una falta de rigurosidad técnica, fortaleza política y especialistas en determinadas materias. Además, planteó que la juventud e inexperiencia de algunos equipos pudo influir en las falencias detectadas.
Desde la oposición, el senador Pedro Araya (PPD) cuestionó con mayor dureza la elaboración de la iniciativa y especuló que algún asesor gubernamental pudo haber utilizado una herramienta de inteligencia artificial para recopilar elementos de legislaciones extranjeras. El parlamentario también criticó que no se haya transparentado quién estuvo directamente a cargo de redactar el proyecto.
Ante estos cuestionamientos, Arrau descartó eludir responsabilidades y recordó que la reforma lleva su firma como ministro encargado de las políticas de seguridad del Ejecutivo. En ese sentido, afirmó que asume personalmente las críticas formuladas contra la iniciativa.
El secretario de Estado explicó que el gobierno se encuentra revisando las observaciones y propuestas formuladas por los parlamentarios para determinar qué modificaciones pueden incorporarse durante la discusión legislativa.
Arrau sostuvo que la reforma forma parte de una agenda más amplia de proyectos en materia de seguridad, algunos de los cuales tienen mayor urgencia legislativa, aunque recalcó que el Ejecutivo también considera importante sacar adelante esta iniciativa.
El ministro reconoció que varias de las críticas recibidas son legítimas, aunque señaló que el gobierno considera injustos algunos cuestionamientos. Pese a ello, enfatizó que la prioridad será mantener las conversaciones políticas, perfeccionar el proyecto y buscar acuerdos que permitan avanzar en su tramitación. (NP-ChatGPT-Emol)
