A solo dos meses de asumir como ministra de Ciencia, Ximena Lincolao enfrenta una seguidilla de controversias que han marcado su gestión. La salida de su subsecretario, denuncias por desvinculaciones, cuestionamientos por su declaración patrimonial y tensiones con investigadores y académicos han instalado un escenario de permanente conflicto al interior del ministerio.
Según diversas fuentes ligadas al ecosistema científico y tecnológico, la principal preocupación no radica únicamente en los problemas administrativos, sino en la visión que la secretaria de Estado tendría sobre el rol de la ciencia. Investigadores, exautoridades y expertos en innovación sostienen que la ministra concibe el conocimiento científico principalmente como una herramienta orientada a generar rentabilidad económica inmediata, dejando en segundo plano su valor estratégico, cultural y social.
Especialistas en políticas públicas advierten que esta mirada reduciría el alcance del Ministerio de Ciencia, al concentrar la agenda en inteligencia artificial y emprendimientos tecnológicos, sin considerar áreas como biotecnología, farmacología, robótica, investigación básica y formación de capital humano avanzado. En ese contexto, existe temor de que la investigación científica sea evaluada exclusivamente por su retorno económico de corto plazo.
Uno de los puntos más sensibles es la situación del acuerdo entre Chile y Francia para crear un centro binacional de inteligencia artificial. El proyecto, considerado uno de los más ambiciosos en materia de cooperación científica internacional, enfrenta retrasos en la formalización del aporte comprometido por Chile, pese a que Francia ya aseguró recursos para su implementación.
Fuentes vinculadas a la diplomacia científica afirman que el problema no responde solo a restricciones presupuestarias, sino también a una falta de prioridad política hacia este tipo de alianzas estratégicas. El eventual debilitamiento del convenio es visto como una señal de distanciamiento respecto de una política de cooperación internacional que Chile había sostenido durante años.
Al interior del ministerio también se describen dificultades en la relación con los funcionarios y con el mundo académico. Una de las situaciones comentadas fue una reunión telemática encabezada por la ministra, en la que los trabajadores participaron por Zoom pese a encontrarse en el mismo edificio. El episodio fue interpretado por algunos funcionarios como una muestra de un estilo de liderazgo distante y poco conectado con la cultura institucional.
La trayectoria de Lincolao, ligada al desarrollo de aplicaciones y emprendimientos tecnológicos en Estados Unidos, es mencionada por distintas fuentes como un factor que explicaría su enfoque de gestión. Sin embargo, en el ámbito científico persiste la inquietud de que la actual conducción del ministerio esté reemplazando una política de fortalecimiento del conocimiento por una lógica centrada exclusivamente en criterios que favorecerían el desarrollo de tecnologías con rápida valoración en el mercado. (NP-ChatGPT-El Mostrador)
