El alza de las acciones de Micron Technology en Estados Unidos, junto con el protagonismo sostenido de Nvidia, debe ser interpretada como una señal económica de fondo: la inteligencia artificial se está transformando en una infraestructura productiva tan relevante como lo fueron la electricidad, las telecomunicaciones o internet en ciclos anteriores de desarrollo.

Nvidia ha simbolizado el auge de los procesadores que entrenan y ejecutan modelos de IA. Micron, en cambio, recuerda que esa capacidad de cómputo necesita memoria avanzada para operar. Sin memoria, almacenamiento y transferencia eficiente de datos, la IA pierde velocidad, escala y productividad. Por eso, el mercado está reconociendo no solo a quienes procesan la información, sino también a quienes hacen posible que esa información circule y se transforme en valor.

La comparación con China es inevitable, mientras Estados Unidos fortalece su liderazgo en chips avanzados y plataformas de IA, China empuja con fuerza la robótica industrial, los robots humanoides, la automatización y la aplicación masiva de IA en la economía real. La nueva competencia global se jugará en la capacidad de producir, automatizar, aprender y escalar tecnologías.

Chile no puede mirar este proceso desde la distancia, la nueva economía exige educación tecnológica, formación ejecutiva, ciencia de datos, ciberseguridad, IA aplicada, robótica y empresas capaces de innovar. Un país que incorpora tecnología a su matriz productiva aumenta productividad; un país que solo observa la revolución tecnológica corre el riesgo de quedar rezagado. (Red NP)

Erik Escalona

Decano Facultad de Negocios y Tecnología Universidad UNIACC