El proyecto “Transición Hacia Extracción Directa de Litio”, impulsado por la empresa estadounidense Albemarle en el Salar de Atacama, recibió una serie de observaciones de organismos públicos durante su proceso de evaluación ambiental. La iniciativa, ingresada al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) en marzo de 2026, contempla una inversión aproximada de US$3.100 millones y busca modificar la actual forma de producción del mineral.

La propuesta considera incorporar tecnología de extracción directa de litio como complemento al sistema tradicional basado en evaporación solar. Para ello, la compañía proyecta construir una nueva planta con seis líneas de procesamiento capaces de tratar, en conjunto, hasta 300 litros por segundo de salmuera, además de infraestructura eléctrica destinada a abastecer la operación.

De concretarse, la iniciativa generaría cerca de 350 empleos durante su construcción y alrededor de 450 puestos permanentes en su etapa operativa, consolidándose como uno de los mayores proyectos ingresados al sistema ambiental chileno en los últimos años.

En el marco de la evaluación, el SEA emitió un informe con 573 observaciones realizadas por distintos organismos públicos. Entre las solicitudes figura ampliar los estudios sobre biodiversidad, especialmente respecto de la presencia de anfibios en el área de influencia del proyecto.

Las instituciones pidieron reforzar las campañas de búsqueda mediante nuevas metodologías, incluyendo recorridos específicos y la utilización de reproducción de sonidos para detectar especies a través de sus respuestas. Los estudios deberán concentrarse en ecosistemas como humedales altoandinos, vegas, pajonales y zonas con presencia de agua dulce, considerando los ciclos reproductivos de especies como el sapo espinoso.

Otra de las observaciones apunta a profundizar los análisis sobre pequeños caracoles de agua del género heleobia encontrados en el sector. En caso de confirmarse la presencia de especies endémicas, los organismos solicitaron que sean incorporadas formalmente dentro de los elementos de protección ambiental del proyecto.

Las autoridades también exigieron complementar los estudios sobre la salinidad de lagunas cercanas mediante análisis especializados, con el objetivo de determinar eventuales efectos sobre los ecosistemas acuáticos presentes en la zona.

Además de los aspectos ambientales, la evaluación incorporó observaciones relacionadas con comunidades indígenas. Aunque Albemarle sostuvo que la iniciativa no afectaría prácticas culturales locales, organismos públicos solicitaron estudiar si la iluminación nocturna de las instalaciones podría alterar la tradición de observar el reflejo de la luna llena sobre las lagunas del salar.

Finalmente, se pidió a la empresa completar un catastro detallado de la vegetación existente en el área, incluyendo ubicación precisa, cantidad de ejemplares y estado de conservación de las especies presentes, antes de continuar con la tramitación ambiental del megaproyecto. (NP-ChatGPT-Ex Ante)