El Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Santiago ha asumido recientemente la administración de 43 establecimientos educacionales, abarcando una comunidad de más de 26 mil estudiantes en el casco histórico de la capital. De este universo, las cifras revelan una composición demográfica significativa, donde los alumnos extranjeros suman poco más de 12 mil personas, lo que equivale al 44,7% del total de la matrícula, frente a los 14.300 estudiantes de nacionalidad chilena.
La distribución de esta población migrante muestra marcados contrastes dependiendo del tipo de institución. Mientras que en los recintos emblemáticos de mayor tradición, como el Instituto Nacional y el Liceo N° 1 Javiera Carrera, la presencia de escolares extranjeros se mantiene en márgenes acotados del 6,6% y 7,8% respectivamente, otros centros educativos presentan una realidad opuesta. Destacan casos como el Liceo Darío Salas, donde el alumnado migrante llega al 76,7%, y el Liceo Comercial Gabriel González Videla, que alcanza un máximo de 92,6%.
Expertos en el área advierten que este fenómeno demográfico genera desafíos complejos en la gestión escolar diaria. Ingrid Olea, directora ejecutiva de Educación 2020, explica que muchos de estos estudiantes presentan trayectorias educativas interrumpidas y condiciones de vida inestables, factores que derivan en una asistencia irregular y profundas brechas de aprendizaje en comparación con sus pares locales.
Esta situación exige a las comunidades educativas implementar ajustes pedagógicos constantes y realizar un seguimiento personalizado de cada caso, incluyendo un trabajo directo y exhaustivo con los grupos familiares. Según plantea Olea, estas necesidades adicionales terminan por provocar una sobrecarga laboral en los docentes y equipos directivos, especialmente cuando los establecimientos no cuentan con los recursos o apoyos específicos para enfrentar la complejidad de este nuevo escenario escolar. (NP-Gemini-Emol)
