Corría marzo de 1933 y Estados Unidos estaba sumido en la mayor crisis económica de la historia. Franklin Delano Roosevelt, FDR como lo conoció el mundo, un año antes, asumía un desafío que parecía imposible, proponía un nuevo trato que no cumplió del todo las expectativas ciudadanas, pero supo administrarlas como ningún otro. Gracias a la radio y a su programa “Charlas junto a la chimenea” comunicaba a la ciudadanía lo que el gobierno estaba haciendo para superar la crisis y luego lo que sucedía durante la guerra.

La cercanía que conseguía con la radio lo cambiaba todo. Acercaba a esa élite gobernante con el ciudadano de a pie, lo conectaba con la realidad y le entregaba un voto de confianza para seguir trabajando. En otras palabras, administraba expectativas.

Hoy, al otro extremo del continente y poco menos de un siglo después se vive una emergencia, así lo ha declarado el Presidente electo José Antonio Kast. En Chile existe una percepción de crisis inevitable, en vivienda, salud, seguridad, crecimiento, y más. No es comparable con lo vivido en los `30 pero, al igual que en esa década, estamos administrando expectativas y ahí es donde está la clave.

El gobierno de emergencia va a ser un éxito siempre y cuando administre las expectativas que sembró en la campaña. A veces el cumplimiento será al 100% otras veces no, se trabaja con lo que existe mientras se consigue lo que falta. Pero lo que no puede faltar es la comunicación. Hace años un jefe me decía, lo que no se comunica no existe.

Totalmente cierto, pero también es mucho más. Comunicar es informar, pero también es acercarse a la gente, es mostrar un pedacito de cada uno, es transformar a ese ministro, a ese subsecretario y a ese presidente en un ciudadano más, pero, uno que tiene la voluntad de hacer todo lo posible para sacar al país de la crisis y superar la emergencia que se ha instalado como mensaje.

Entonces, si ese es el relato, lo que debiese venir después es la construcción de una estrategia comunicacional que apunte al trabajo que sigue a la estabilización de la emergencia. Es decir, a lo que viene después de que actúa el equipo de first responders, a la construcción de las bases para un cambio de paradigma en Chile donde se deje de mirar a país con los ojos del siglo pasado y se empiece a trabajar coordinadamente, con metas globales para el Estado que deben ser abordadas sectorialmente y a la vez integradamente, donde la integración tecnológica y el trabajo público-privado le permita a Chile avanzar hacia el siguiente nivel.

No será la radio, pero las redes sociales han permitido acercar a esa élite política a los ciudadanos, también han planteado el desafío sobre cómo manejar la cancelación y la información falsa, por eso en el diseño del gobierno debe estar considerada la comunicación permanente del trabajo responsable y técnicamente sostenido que maneje expectativas, construya confianzas y siembre el cambio de paradigma que Chile necesita. ¿Por qué? Porque la emergencia no lo es todo. (El Líbero)

Pilar Lizana