El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este jueves que Cuba constituye una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y advirtió que las posibilidades de alcanzar un acuerdo pacífico con el gobierno cubano “no son altas”.
Las declaraciones se produjeron un día después de que autoridades estadounidenses acusaran formalmente al exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, hecho en el que murieron cuatro ciudadanos estadounidenses pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate.
Rubio señaló que Washington mantiene como prioridad una salida diplomática al conflicto con Cuba, aunque manifestó escepticismo respecto de la disposición de las actuales autoridades cubanas para avanzar en ese camino. Además, sostuvo que el presidente Donald Trump tiene la obligación de proteger al país frente a cualquier amenaza externa.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió acusando a Rubio de difundir “mentiras” y rechazó que la isla represente un peligro para Estados Unidos. A través de redes sociales, también criticó al secretario de Estado por, según afirmó, intentar promover una agresión militar contra Cuba.
Rubio acusó además al gobierno cubano de actuar como uno de los principales patrocinadores del terrorismo en la región, afirmación que fue negada categóricamente por La Habana. Desde el gobierno cubano insistieron en que Washington mantiene una política de presión sistemática contra la isla.
La tensión bilateral ocurre en medio de una profunda crisis económica y energética en Cuba, marcada por escasez de combustible, prolongados apagones y dificultades en el abastecimiento de alimentos. Según Rubio, el gobierno cubano aceptó recientemente una oferta de ayuda humanitaria estadounidense valorada en 100 millones de dólares.
Durante los últimos meses, Trump ha reforzado sus críticas al régimen cubano y ha planteado públicamente la necesidad de ejercer mayor presión sobre el gobierno comunista. La acusación contra Raúl Castro fue interpretada por algunos analistas como una señal similar a las acciones impulsadas previamente por Washington contra el presidente venezolano Nicolás Maduro.
Consultado sobre la posibilidad de trasladar a Castro a territorio estadounidense para enfrentar los cargos judiciales, Rubio evitó entregar detalles sobre eventuales procedimientos, mientras que el fiscal general interino, Todd Blanche, afirmó que Washington espera que el exgobernante comparezca “voluntariamente o de otra manera”.
En paralelo, Rubio informó sobre la detención en Florida de Adys Lastres Morera, hermana de una alta funcionaria vinculada a un conglomerado empresarial controlado por militares cubanos. Según el secretario de Estado, la mujer residía en Estados Unidos mientras colaboraba con el régimen cubano y actualmente enfrenta un proceso de deportación.
Por su parte, Trump calificó a Cuba como un “país fallido” y aseguró que su administración busca ayudar a la isla desde una perspectiva humanitaria. El mandatario afirmó además que muchos cubanoestadounidenses desean contribuir al desarrollo del país y sostuvo que espera lograr avances donde otros gobiernos estadounidenses no tuvieron éxito. (NP-ChatGPT-BBCNews)
