El mar Caspio, la mayor masa de agua interior del planeta, enfrenta un rápido retroceso de su nivel, un fenómeno que preocupa a científicos y comunidades costeras de Irán, Rusia, Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajistán.
La periodista medioambiental iraní Maryam, oriunda de la ciudad costera de Rudsar, relató que durante una reciente visita quedó impactada al comprobar que el agua apenas le llegaba a las rodillas, en una zona donde antes el mar era mucho más profundo.
Especialistas advierten que el descenso, que comenzó en la década de 1990, difícilmente se revertirá. Algunos modelos proyectan que el nivel del Caspio podría caer hasta 21 metros durante este siglo, con efectos significativos sobre los ecosistemas, la economía y la salud de millones de personas.
Entre las causas del fenómeno figuran la reducción del caudal del río Volga —que aporta cerca del 80% del agua dulce que recibe el Caspio—, la construcción de represas, el uso intensivo para riego y el aumento de la evaporación asociado al cambio climático.
La disminución del nivel del agua ya está afectando la navegación, obligando a dragar puertos para mantener su operatividad, y amenaza la viabilidad de las comunidades pesqueras, especialmente en la zona norte del lago, donde las aguas son menos profundas.

Los científicos advierten que, si la tendencia continúa, el Caspio podría enfrentar una crisis similar a la del Mar de Aral, cuya desaparición provocó graves daños ambientales, pérdida de medios de vida y problemas de salud derivados de tormentas de polvo tóxico.
Además de la pérdida de superficie acuática, la exposición del lecho marino podría alterar el clima regional y liberar contaminantes al aire, con consecuencias para las poblaciones cercanas.
Expertos subrayan que la magnitud del desafío exige una coordinación efectiva entre los cinco países ribereños y una respuesta política capaz de avanzar al mismo ritmo que el deterioro ambiental. (NP-ChatGPT-DW)

