El reciente manifiesto publicado por la empresa Palantir ha generado un intenso debate internacional tras plantear propuestas como el servicio militar obligatorio en Estados Unidos, el rearme de países como Alemania y Japón, y un mayor involucramiento de ingenieros de Silicon Valley en la defensa nacional .

El documento, inspirado en el libro del director ejecutivo Alex Karp, sostiene que las élites tecnológicas tienen una “deuda moral” con el país y deben participar activamente en su protección. En ese marco, se promueve el uso de la inteligencia artificial como eje central de una nueva estrategia de defensa, en reemplazo de los modelos tradicionales basados en la disuasión nuclear .

Las propuestas han generado fuertes críticas en redes sociales y en el mundo académico y político. Figuras como Yanis Varoufakis calificaron el texto en duros términos, mientras otros lo han descrito como una visión cercana al “tecnofascismo” o como una narrativa propia de ficción distópica .

El debate también se ha trasladado al interior de la compañía, donde algunos trabajadores han manifestado inquietud ética por el uso de las tecnologías desarrolladas, especialmente en su colaboración con agencias gubernamentales vinculadas a seguridad e inmigración en Estados Unidos .

Desde la empresa, en tanto, han defendido su rol, señalando que su misión es proveer soluciones tecnológicas tanto a gobiernos como a clientes privados, en un marco de seguridad nacional y eficiencia. La compañía mantiene contratos relevantes con el gobierno estadounidense, incluyendo organismos de defensa y seguridad .

En medio de la polémica, el caso ha reabierto la discusión sobre el papel de las grandes tecnológicas en la arquitectura de la seguridad global y los límites éticos del uso de la inteligencia artificial en contextos militares y de vigilancia. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)