En un discurso de alto impacto pronunciado desde la base de submarinos atómicos de L’île Longue, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió este lunes que no vacilará en utilizar el armamento nuclear del país si los “intereses vitales” de la nación se ven amenazados. El mandatario vinculó esta postura a la crítica situación en Oriente Medio, exacerbada por el conflicto directo entre Israel e Irán y el reciente bombardeo iraní contra Chipre, territorio de la Unión Europea.
Como parte de esta estrategia de disuasión, Macron anunció una modernización radical del arsenal galo, que incluye el aumento del número de ojivas nucleares —cuya cifra total volverá a ser secreta— y la construcción de un nuevo submarino de misiles balísticos de propulsión nuclear. La nave, bautizada como “El Invencible”, entrará en servicio en 2036, consolidando la autonomía estratégica francesa frente a una “conflagración posible” en las fronteras continentales.
Lejos de generar rechazo entre sus aliados, la propuesta de dotar a la fuerza nuclear francesa de una dimensión europea ha encontrado un respaldo significativo en varias capitales, que ven en París un paraguas de seguridad necesario ante la incertidumbre global:
- Alemania: El canciller Friedrich Merz y Macron institucionalizaron la creación de un grupo directivo de alto nivel para coordinar doctrinas de defensa. Alemania participará en ejercicios convencionales vinculados a la fuerza nuclear gala.
- Bélgica y Suecia: Ambos gobiernos confirmaron su participación en la “disuasión reforzada”. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, enfatizó que esta cooperación busca evitar cualquier intento de ataque extranjero contra suelo europeo.
- Otros aliados: Países como Polonia, Países Bajos, Grecia y Dinamarca ya colaboran en este formato de “disuasión avanzada”, que integra ejercicios conjuntos e intercambio de información estratégica.
Pese al consenso gubernamental, organizaciones civiles como la ICAN (Nobel de la Paz 2017) han denunciado que este aumento del arsenal impulsa una nueva y peligrosa carrera armamentística global. Sin embargo, para La Moneda francesa y sus socios, la realidad de 2026 exige una respuesta de fuerza ante la modernización de los arsenales de Rusia y China, y la agresividad mostrada por el régimen de Teherán en los últimos tres días de guerra. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
