El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó este sábado 3 de octubre una multitudinaria manifestación en la Avenida Paulista de São Paulo, el mayor colegio electoral del país, durante el cierre de su campaña para las elecciones presidenciales del domingo. El mandatario, de 80 años, llamó a sus partidarios a movilizar a los electores y acudir a las urnas, en una jornada que el Partido de los Trabajadores (PT) denominó “el último baile”.
La actividad reunió a miles de simpatizantes que llegaron desde temprano al centro de la ciudad, vestidos principalmente de rojo, el color característico del PT, y portando banderas, pancartas y artículos con la imagen del gobernante.
La caravana comenzó aproximadamente una hora y media después de lo previsto, tras la llegada de Lula, quien recorrió la avenida sobre un camión equipado con un sistema de amplificación de sonido. Durante el trayecto saludó a los asistentes y estrechó las manos de quienes se encontraban junto al vehículo.
El mandatario estuvo acompañado por el exministro de Hacienda Fernando Haddad, candidato al gobierno del estado de São Paulo, y por las aspirantes al Senado Marina Silva, exministra de Medio Ambiente, y Simone Tebet, exministra de Planificación.
En su intervención, Lula presentó los comicios como una decisión entre proyectos políticos contrapuestos y llamó a defender lo que considera los principios democráticos y la soberanía brasileña.
El presidente pidió votar “con mucha tranquilidad, sabiendo que de un lado está la democracia y la soberanía”, mientras que, según su caracterización de la oposición, del otro se encuentran “la barbarie y la corrupción”.
También solicitó a sus seguidores intensificar las conversaciones con familiares, vecinos y conocidos para promover la participación electoral.
“Vamos a necesitar de la fuerza de todos. A partir de esta caminata, nadie descansa. Necesitamos conversar con las personas en la calle, en el bar, en la iglesia, en los comercios, para que todo el mundo vaya a votar”, expresó.
El acto culminó una semana de intensa actividad del mandatario, quien participó en uno o dos encuentros de campaña diarios en distintas ciudades brasileñas.
La estrategia del oficialismo está orientada especialmente a reducir la abstención y movilizar a sus adherentes, mientras que su principal adversario, Flávio Bolsonaro, ha concentrado sus esfuerzos en atraer el respaldo de otros sectores conservadores.
Durante la manifestación, la defensa de la soberanía nacional figuró entre los principales argumentos expresados por los asistentes consultados por la agencia EFE.
Anelisa Barreto, de 39 años, sostuvo que una eventual victoria de Bolsonaro representaría, a su juicio, una mayor subordinación de Brasil a Estados Unidos.
La simpatizante acudió con una bandera que reproducía una fotografía histórica de Lula, tomada en 1981, cuando era dirigente sindical y aparecía levantado en hombros por sus compañeros. La imagen atrajo a numerosos participantes que se fotografiaron junto a ella.
Geová Tavares, empleado bancario de 61 años, afirmó que considera necesaria la continuidad del actual mandatario para preservar la democracia brasileña. También formuló críticas contra Bolsonaro por sus vínculos políticos con el presidente estadounidense, Donald Trump, y por la trayectoria de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
Las periodistas Cláudia Erthal, de 62 años, y Janice Barcelos, de 58, quienes declararon apoyar a Lula desde su primera candidatura presidencial en 1989, señalaron que respaldan su reelección por la continuidad de su gestión y por su rechazo a la alternativa opositora.
Las opiniones recogidas durante la jornada reflejaron el respaldo de los participantes a la candidatura oficialista y sus cuestionamientos al sector político representado por Bolsonaro.
A pocas horas de la apertura de las mesas de votación, los asistentes también manifestaron distintas expectativas respecto del resultado electoral.
Mientras algunos simpatizantes expresaron confianza en que Lula pueda obtener la victoria en primera vuelta, otros reconocieron la posibilidad de que la elección deba resolverse en una segunda ronda.
El mandatario busca un cuarto período presidencial no consecutivo, después de haber gobernado Brasil entre 2003 y 2010 y de regresar al poder en 2023.
La elección de este domingo determinará si consigue renovar su mandato en primera vuelta o si deberá disputar un balotaje, en un escenario de competencia con Flávio Bolsonaro y otras candidaturas. (NP-ChatGPT-Bio Bio Agencias)
