Al menos 4.335 personas han muerto y otras 12.277 han resultado heridas en Líbano desde el inicio de la ofensiva israelí del 2 de marzo, según el balance divulgado por el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública libanés.
Las hostilidades comenzaron después de ataques lanzados por Hizbulá contra Israel en respaldo a Irán, lo que dio paso a una ofensiva israelí sobre territorio libanés y a una nueva escalada del conflicto.
El balance de víctimas entregado por las autoridades de Beirut comprende el período entre el 2 de marzo y el 9 de agosto. Los equipos de emergencia continúan además recuperando cuerpos entre los escombros en algunas de las zonas afectadas, por lo que las cifras podrían experimentar nuevas modificaciones.
La intensidad de los enfrentamientos disminuyó considerablemente después del acuerdo marco de seguridad alcanzado a fines de junio entre Israel y el Gobierno libanés. La reducción de las hostilidades ha permitido a los equipos de rescate ingresar a sectores que anteriormente permanecían afectados por los combates, especialmente en el sur del país.
Pese a ello, las operaciones militares no han cesado completamente. El Ejército israelí ha continuado realizando ataques de artillería contra localidades del sur del Líbano, entre ellas Mayfadoun y Zawtar al Sharqiya.
Las acciones se producen mientras representantes de Beirut y Tel Aviv mantienen contactos directos destinados a abordar las condiciones de seguridad y un eventual alto el fuego.
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, informó que las últimas conversaciones registraron avances en materias relacionadas con disputas fronterizas y la liberación de prisioneros libaneses. Sin embargo, no anunció progresos equivalentes respecto de un acuerdo definitivo para terminar con las hostilidades.
Uno de los principales factores que complejizan las negociaciones es la posición de Hizbulá. El movimiento político y armado no participa de las conversaciones directas con Israel y tampoco respalda el diálogo que mantiene el Gobierno libanés con las autoridades israelíes.
Esta situación ha generado nuevas tensiones internas entre el Ejecutivo de Beirut y Hizbulá, en momentos en que el Gobierno intenta avanzar hacia un mecanismo que permita estabilizar la frontera y reducir el riesgo de una nueva escalada.
El escenario permanece así condicionado por dos procesos paralelos: mientras Israel y Líbano mantienen conversaciones para resolver asuntos fronterizos y de seguridad, continúan registrándose operaciones militares y Hizbulá permanece fuera de las negociaciones. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)
