El papa León XIV puso término a los recortes salariales que permanecían vigentes para cardenales y altos funcionarios del Vaticano, medidas adoptadas en 2021 por Francisco para enfrentar las dificultades financieras provocadas por la pandemia de Covid-19.
La decisión quedó establecida mediante un motu proprio firmado por el Pontífice y publicado este lunes por el Vaticano. El documento considera superadas las circunstancias excepcionales que llevaron a implementar las medidas de contención del gasto hace cinco años.
La disposición elimina específicamente la reducción de 10% que todavía afectaba a los cardenales que desempeñan funciones en la Curia Romana y el recorte de 8% aplicado a superiores y altos cargos correspondientes a los niveles C y C1 de la estructura vaticana.
Las rebajas formaban parte de un paquete de medidas anunciado por Francisco en marzo de 2021, cuando las restricciones derivadas de la pandemia habían reducido significativamente diversas fuentes de ingresos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.
En aquel momento, además del recorte de 10% para los cardenales y de 8% para determinados cargos directivos, se estableció una disminución salarial de 3% para sacerdotes, religiosos y religiosas que trabajaban en el Vaticano.
Esta última reducción ya había sido eliminada en junio de 2025, según recordó Vatican News, por lo que la nueva determinación de León XIV termina con los principales recortes económicos establecidos durante la emergencia sanitaria.
Las medidas de 2021 también incluyeron la suspensión temporal de determinados incrementos salariales por antigüedad para los empleados desde el nivel cuatro del escalafón vaticano en adelante. Esa restricción se mantuvo hasta 2023.
La eliminación de los recortes, sin embargo, no tendrá efectos retroactivos. El documento firmado por León XIV establece que no se devolverán las cantidades descontadas durante los años en que las rebajas estuvieron vigentes ni se reconocerán pagos atrasados.
Tampoco serán recuperados los incrementos bienales por antigüedad que permanecieron suspendidos entre 2021 y 2023.
El Pontífice justificó el cambio señalando que las instituciones de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano continuarán utilizando otros instrumentos para avanzar hacia la sostenibilidad de sus finanzas.
La decisión adoptada originalmente por Francisco estuvo relacionada tanto con los efectos económicos de la pandemia como con problemas financieros que ya afectaban previamente al Vaticano. En ese momento, la Santa Sede reconocía un déficit que se había prolongado durante varios ejercicios.
La emergencia sanitaria agravó ese escenario al impactar distintas fuentes de recursos, incluidos los ingresos vinculados a actividades y servicios del Estado vaticano.
Los antecedentes más recientes muestran una evolución favorable de las cuentas. De acuerdo con informes de la Secretaría para la Economía, las finanzas de la Santa Sede presentan una tendencia positiva, aunque alcanzar una sostenibilidad financiera plena continúa siendo considerado un objetivo de largo plazo.
Parte importante de la mejoría registrada se explica por un aumento de las donaciones, por lo que las autoridades vaticanas mantienen el desafío de consolidar fuentes de financiamiento sostenibles en el tiempo.
Con el motu proprio de León XIV se cierra así una de las principales medidas extraordinarias de austeridad introducidas durante la pandemia, aunque sin compensaciones económicas retroactivas para los funcionarios que estuvieron sujetos a los recortes. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)
