Don Fernando Schiappacasse, en carta dirigida a “El Mercurio”, se refiere a la crítica realizada por el editorial del domingo a la adscripción al Leninismo del PC chileno, cuando este partido durante su existencia ha mantenido en su historia un apego estricto a la institucionalidad democrática.

Me llama profundamente la atención que don Fernando, siendo un investigador de estas materias de la Universidad Central de Chile, no haya leído o meditado las memorias del expresidente Gabriel González Videla (1946-1952), quien de buena fe los integró al iniciar su gobierno, entregándoles el veinticinco por ciento de los ministerios existentes a la época.

Terminada la Segunda Guerra Mundial y al comenzar la Guerra Fría, el sucesor de Lenin, el sanguinario dictador Stalin, ordenó a todos sus súbditos del mundo desestabilizar los gobiernos democráticos que les fueran adversos, y ya sabemos lo que sucedió en nuestro país, en que don Gabriel, para mantener su gobierno estable, tuvo que solicitar al Congreso dejarlos fuera de la ley, solicitando al Congreso dictación de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, que dejó a los miembros del partido proscritos de sus derechos cívicos, pues por la orden foránea que he señalado antes y después de ser alejados de sus cargos de gobierno trataron, por medio de toda clase de actos subversivos, de sembrar el caos a través del país. (El Mercurio Cartas)

Patricio Valdés Aldunate