Hace algún tiempo se discute en la centroderecha acerca del tamaño que debe tener el Estado para hacerse cargo eficazmente de los desafíos que se le demandan. Ejemplo reciente ha sido el intercambio de cartas entre Gonzalo Cordero, quien plantea implícitamente un Estado muy pequeño, al señalar que su preferencia está en “…políticas públicas basadas en la iniciativa privada”, por una parte, y el senador Manuel José Ossandón, por la otra, quien plantea que el “Estado debe ser súper grande”, aclarando luego que no se refiere a su extensión, sino a su solidez y eficiencia.

Estimo que delinear el Estado y su rol desde el tamaño que debe tener, es un mal ejercicio. Pienso que una combinación de áreas de ocupación y reconocimiento de la evidencia es una mejor forma. Esta aproximación que sugiero la resumo en que la presencia del Estado donde no es necesario que esté es asfixiante; pero su ausencia donde sí debe estar es desoladora. Si seguimos esa directriz, bosquejaremos el Estado que Chile necesita y el tamaño que resulte será el apropiado.

Me parece que están igualmente equivocados quienes creen que el Estado es el problema, como quienes piensan que el Estado es siempre la mejor solución. (El Mercurio Cartas)

Rodrigo Hinzpeter Kirberg