Los ministros del TC cambian de opinión después de adoptado un acuerdo contra un texto expreso legal. Los legisladores no respetan las limitaciones constitucionales y proyectos con suma urgencia los despachan en meses, ni qué decir de proyectos presentados contrarios a la iniciativa exclusiva del Presidente. Los jueces tienen 60 días desde la citación a oír sentencia para dictar sus fallos y pocos los cumplen.

La izquierda se opone a la invariabilidad tributaria por ser contraria a la democracia, pero no tenía ningún problema en aprobar una Constitución que subordinaba y limitaba la democracia a la opinión de los pueblos indígenas. Esperemos que esos cinco ministros del TC que rechazaron la invariabilidad no hayan votado Apruebo.

Con qué cara les exigimos 48 horas a las empresas para reponer servicios en caso de terremoto, inundación u otras catástrofes, incluso a los que ni siquiera están al día en el pago de sus servicios. Son tiempos locos en que nadie valora la consistencia, la coherencia y la autoridad moral como valores a rescatar y admirar. (El Mercurio Cartas)

Gerardo Varela A.

Abogado