Esta semana zarpan desde Veracruz hacia Venezuela dos barcos de guerra de la Armada de México (ARM): la Papaloapan (A411) y la Huasteco (MP01).
La primera es la embarcación de mayor desplazamiento de la ARM, es un buque anfibio de la clase Newport, diseñado para el desembarco de tanques de guerra en costas enemigas, construido en los astilleros navales de Filadelfia hace casi 60 años. Desplaza casi 9 mil toneladas cuando cargada, cuenta con cuatro cañones para defensa y tiene capacidad para transportar 400 tropas, 4 vehículos de desembarco, un helicóptero de asalto y hasta 20 vehículos de combate. La ARM la adquirió de su homóloga estadounidense en enero de 2001 y ha servido en la Fuerza Naval del Golfo desde entonces.
Pero la Papaloapan no arribará a las costas de Venezuela con una carga de guerra. Arribará con hasta 2,000 toneladas de víveres para apoyar a los damnificados del terremoto que afectó a ese país el 24 de junio. La escoltará la ARM Huasteco, a su vez cargada con 600 toneladas de ayuda.
La Huasteco tiene una historia diferente. Originalmente diseñada como un barco atunero, fue adquirida por el gobierno mexicano e incorporada a la ARM hace 40 años. Este buque multipropósitos está armado con un cañón de 40 mm para autodefensa y dotado de una plataforma de vuelo que le permite operar un helicóptero mediano. Además, cuenta con instalaciones de sanidad y quirófano, lo que le permite transformarse en buque hospital durante misiones de asistencia humanitaria.
Les tomará de 9 a 10 días, pero combinados podrán entregar un mensaje de apoyo a un pueblo que ha sido devastado tanto por los embates del sismo como por los bemoles de un gobierno autoritario que ha estrangulado su desarrollo. La llegada de estos barcos de guerra en una misión de paz ayuda
La ARM ha presentado su nuevo concepto operativo, diseñado para llevar a cabo misiones de presencia a profundidad, es decir, más allá de las 200 millas náuticas que representan la zona económica exclusiva y hasta las 500 millas náuticas en altamar. Este nuevo concepto es importante pues articula las necesidades operativas de la ARM en base a misiones claras: vigilancia, protección, ayuda humanitaria y proyección de poder, tanto en condiciones de guerra como de paz, mediante el apoyo humanitario.
Para esta última misión, la ARM ha iniciado la construcción de una nueva clase de buques multipropósitos, basados en el MPV100 de la naviera alemana Fassmer que desplazan 4,400 toneladas y pueden transportar hasta 1,500 toneladas de carga. Estos nuevos buques contarán con plataformas para operar dos helicópteros de manera simultánea, vehículos aéreos y navales no tripulados, así como embarcaciones interceptoras y de desembarco anfibio. Se tiene planeado que la primera de la nueva clase sea entregada a la ARM en 2029 y podrá reemplazar a sus embarcaciones hermanas (muy) mayores.
Lo importante en este contexto es que, más allá de los buques que sirven como plataformas, la tecnología abordo sea idealmente desarrollada por instancias mexicanas y continuar el apoyo a la Unidad de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la ARM (antes ININDETEC), que busca desarrollar tecnología, reducir la dependencia de proveedores extranjeros y disminuir costos de adquisición, desarrollando sistemas electrónicos, radares de vigilancia, simuladores y sistemas cibernéticos. Es por ello importante continuar apoyando todos estos esfuerzos, para asegurar que México cuenta con una Marina de Guerra aun en tiempos de paz. (El Heraldo de México)
Íñigo Guevara Moyano
Director de la Compañía de Inteligencia Janes
Profesor adjunto de la Universidad de Georgetown, Washington DC
