El gobierno de José Antonio Kast pudo cumplir con una de sus promesas de campaña de mayor acogida en las encuestas de opinión pública, cual es la exención del pago de contribuciones por la primera vivienda a adultos mayores a partir de 65 años. La medida tuvo el apoyo unánime del oficialismo parlamentario, en la Cámara de Diputados sumó a toda la bancada del PDG y en la Cámara Alta contó con el respaldo adicional de un senador independiente y otro PPD. Comenzará a regir en 2027 para todos los adultos mayores, sin ninguna consideración a la cuantía de sus ingresos ni de la tasación fiscal de su propiedad.

La medida tiene buena recepción popular porque con la edad la capacidad de generar ingresos tiende a disminuir, mientras las contribuciones no paran de crecer. Conocí en mi periodo parlamentario a familias de clase media maipucinas que tuvieron que abandonar el hogar de siempre porque la tasación fiscal se disparó por la llegada del Metro y otras inversiones públicas, mientras los ingresos familiares se habían reducido luego de pensionarse. Una solución razonable sería que las contribuciones congelen su monto al momento de la adquisición de un inmueble y eventualmente se cobre un adicional al momento de su venta posterior.

Se trata, sin embargo, de una medida que había sido muy cuestionada previamente, incluso en la campaña presidencial. De hecho, la abanderada de Chile Vamos y sus voceros argumentaron elocuentemente contra los efectos regresivos de esta medida, sumándose al cuestionamiento de buena parte de los economistas de las más diversas inclinaciones políticas.

Las contribuciones son uno de los pocos factores de progresividad del sistema tributario chileno, que a diferencia del europeo, por ejemplo, genera muy poca corrección de desigualdad. Si antes de impuestos, el coeficiente de Gini pone a Chile muy cerca de Suecia, después de impuestos el país nórdico pasa a situarse en el top ten de mayor igualdad y nosotros continuamos en la parte baja de la tabla entre los países desiguales. Por eso esta discusión era tan relevante, aunque se tratara de un elemento secundario del paquete de iniciativas contenidas en la Ley de Reconstrucción Nacional.

Hoy día en Chile el 77% de las viviendas está exenta del pago de contribuciones, por estar bajo los 60 millones de avalúo fiscal. Además, se había introducido condiciones diferenciadas para los adultos mayores en los dos gobiernos de Sebastián Piñera, de manera que en la actualidad están exentas del pago de contribuciones las mujeres a partir de los 60 años y los hombres de 65 cuyo ingreso promedio mensual no supere $938.817 y pagan sólo la mitad de lo que les corresponde si su ingreso no va más allá de los $2.086.260, en ambos casos cuando la tasación fiscal de su primera vivienda esté por debajo de $234.328.604.

Sólo uno de cada cinco propietarios aportamos a reducir la desigualdad territorial pagando contribuciones. Porque 60% de lo recaudado en cada comuna está destinado al Fondo Común Municipal, que lo distribuye un cuarto en partes iguales a las 345 comunas y el resto en función de indicadores de pobreza. En el caso de Las Condes, Vitacura, Providencia y Santiago el porcentaje que va al FCM es de 65% de lo recaudado.

Este traslado de recursos desde las comunas pudientes a las vulnerables se interrumpe parcialmente porque las personas de mayores recursos dejarán de contribuir $110 mil millones al Fondo Común Municipal, es decir, al esfuerzo de reducir los altos niveles de desigualdad territorial que presenta nuestro país. El gobierno comprometió desde el inicio del trámite legislativo la compensación vía presupuesto nacional de esos fondos, pero a nadie se le escapa que el efecto de progresividad queda anulado por la proveniencia de los fondos desde la caja fiscal en lugar del aporte directo de quienes tenemos mayores ingresos.

Lo que del cobro de contribuciones queda directamente en manos de los municipios alcanza la cifra de $80 mil millones. Una parte muy sustantiva de estos recursos está concentrada, naturalmente, en las comunas donde predominan las viviendas de adultos mayores de ingresos mensuales sobre los $932.817 cuyas viviendas superan los 234 millones de tasación fiscal. En Las Condes y Vitacura paga contribuciones más del 96% de las viviendas, en La Pintana y Lo Espejo es menos del 5 y 2%, respectivamente.

El ministro Quiroz se opuso a compensar a las comunas más ricas, seguramente para no aumentar la regresividad de la medida y apoyándose en que por el alza de los avalúos fiscales para ellas significa simplemente volver a lo que las contribuciones aportaban hace algunos años atrás, pero finalmente cedió, porque las comunas más afectadas son casi todas gobernadas por alcaldes de derecha, y complementó la indicación que compensaba la pérdida de recursos para el Fondo Común Municipal con la compensación directa y para siempre de los $80 mil millones que pierden los municipios al dejar de cobrar contribuciones a las viviendas de adultos mayores.

Éste fue el único componente de la ley miscelánea que pasó a comisión mixta, pero luego contó con los votos suficientes (80) en la Cámara de Diputados y sólo resta para su aprobación la votación en el Senado, que debiera verificarse el próximo martes 4 de agosto, despachándose definitivamente la ley después de poco más de tres meses de tramitación legislativa.

No se votó en el Senado porque el oficialismo no tenía asegurada la mayoría. Es que resulta difícil justificar que con cargo al presupuesto nacional, proveniente de los impuestos de todos, incluido el IVA, se transfieran $80 mil millones, de los que la mayor parte va a las 12 comunas donde está concentrado el 7% de la población nacional de mayores recursos. Si la exención de contribuciones tenía objeciones por su regresividad, esto radicaliza esa consecuencia.

Y si en tiempos normales sería difícil de justificar un traslado de recursos fiscales tan asimétrico, que no hace otra cosa que reforzar la desigualdad territorial transversalmente señalada como un problema país, pasa a ser absolutamente inaceptable en un periodo de restricciones fiscales como el de hoy, agravadas por desastres naturales que demandan ingentes recursos. (Ex Ante)

Pepe Auth