El exministro de Seguridad del gobierno de Gabriel Boric, Luis Cordero, sostuvo que el gobierno del Presidente José Antonio Kast debe interpretarse desde la tradición del gremialismo chileno y no como una expresión de la ultraderecha internacional. A su juicio, la actual administración representa la continuidad del proyecto político e institucional impulsado por Jaime Guzmán durante las décadas de 1970 y 1980, más que una réplica de experiencias como las de Donald Trump, Javier Milei o Viktor Orbán.

Cordero recordó un encuentro con Kast durante la campaña presidencial de 2017, cuando el entonces candidato reivindicó abiertamente su identidad política y manifestó su admiración por Margaret Thatcher. Según el abogado, esa definición reflejaba el retorno de los principios históricos del gremialismo, cuya legitimidad democrática, afirmó, quedó refrendada tras el triunfo electoral del actual mandatario.

El exsecretario de Estado sostuvo que, si bien Kast buscó proyectarse en determinados espacios internacionales cercanos a las nuevas derechas, el desempeño de su gobierno evidencia una conducta distinta. En ese sentido, afirmó que no observa ataques sistemáticos contra las instituciones democráticas ni intentos de debilitarlas, rasgos que, a su juicio, caracterizan a movimientos de ultraderecha en otros países.

Respecto del debate político, Cordero advirtió que la izquierda corre el riesgo de interpretar erróneamente la realidad nacional si centra su análisis en referentes extranjeros. Planteó que el desafío del progresismo consiste en comprender las características propias de la sociedad chilena y elaborar un proyecto político capaz de responder a las demandas actuales en materias como seguridad, costo de la vida, salud, educación, pensiones y cohesión social.

El exministro también defendió la gestión del gobierno de Gabriel Boric en materia de seguridad, destacando la aprobación de un amplio paquete de reformas legales que fortalecieron las herramientas del Estado para enfrentar la delincuencia. Afirmó que la seguridad no debe ser considerada una bandera exclusiva de la derecha, sino un bien público esencial para proteger a los sectores más vulnerables y fortalecer la cohesión social.

Finalmente, Cordero sostuvo que tanto el oficialismo como la oposición deberán adaptar sus propuestas a una sociedad distinta a la de décadas anteriores. En su opinión, los proyectos políticos que aspiren a gobernar deberán responder a las transformaciones sociales y económicas del país, evitando discursos polarizantes y privilegiando soluciones concretas a los principales problemas de la ciudadanía. (NP-ChatGPT-La Tercera)