Keiko Fujimori asumirá este 28 de julio la Presidencia de Perú, marcando el retorno del fujimorismo al poder después de 25 años. La nueva mandataria inicia su administración en un escenario de alta polarización política y desconfianza institucional, con un programa de gobierno que prioriza el combate a la delincuencia, la reactivación económica, el fortalecimiento de la salud y la educación, además de la modernización del Estado.

En materia de seguridad, Fujimori ha comprometido un endurecimiento de las políticas contra el crimen organizado mediante el aumento de la videovigilancia, la creación de centros de comando y control, un mayor despliegue policial y la construcción de cuatro megaprisiones. También ha planteado que las personas privadas de libertad trabajen para contribuir a su manutención, junto con impulsar inversiones en infraestructura, nuevos establecimientos educacionales y hospitales, incorporando tecnologías e inteligencia artificial a la gestión pública.

Especialistas advierten, sin embargo, que la implementación de estas iniciativas dependerá de la disponibilidad de recursos fiscales y de la capacidad del Gobierno para enfrentar problemas estructurales como la inseguridad, las brechas en infraestructura y la eventual llegada de un nuevo fenómeno de El Niño. Además, algunos analistas han cuestionado la falta de un plan integral para enfrentar la delincuencia y han expresado preocupación por los efectos que determinadas políticas podrían tener sobre el respeto a los derechos humanos.

En el plano internacional, el nuevo Gobierno enfrentará el desafío de administrar la creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, en un contexto en que Perú ha adquirido un papel estratégico tras la inauguración del megapuerto de Chancay. La infraestructura, desarrollada con participación mayoritaria de la empresa estatal china Cosco Shipping Ports, reducirá significativamente los tiempos de transporte marítimo hacia Asia y fortalecerá el papel del país como plataforma logística para el comercio regional.

China se mantiene como el principal socio comercial de Perú, mientras que Estados Unidos ocupa el segundo lugar. Analistas consideran que, aunque Fujimori ha manifestado su intención de estrechar la cooperación con Washington, especialmente en materias de seguridad y lucha contra el crimen organizado, resulta poco probable un distanciamiento de Pekín debido al peso económico de la relación bilateral y a la relevancia estratégica del puerto de Chancay.

La eventual incorporación de Perú a iniciativas regionales impulsadas por Estados Unidos, como el denominado Escudo de las Américas, es interpretada por expertos como una señal de acercamiento político hacia Washington. No obstante, coinciden en que uno de los principales desafíos de la nueva administración será mantener un equilibrio entre el fortalecimiento de los vínculos políticos y de seguridad con Estados Unidos y la preservación de la estrecha relación comercial que Perú mantiene con China.

El inicio del mandato de Keiko Fujimori también es observado como parte del fortalecimiento de gobiernos de centroderecha y derecha en América Latina. Sin embargo, especialistas sostienen que la realidad peruana presenta características propias, por lo que el éxito de su gestión dependerá tanto de su capacidad para responder a las demandas internas como de administrar las complejas relaciones internacionales que enfrenta el país. (NP-ChatGPT-DW)