Kazajistán y China han lanzado con éxito el nanosatélite conjunto Di’er-5 (misión Yao-8) para investigación científica desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en China, a bordo de un cohete Kuaizhou-11. El nanosatélite Di’er-5 ha sido desarrollado en la Universidad Nacional kazaja Al Farabi, en colaboración con la Universidad Politécnica del Noroeste de China.
“Este nanosatélite está diseñado para poner a prueba el movimiento de alta precisión, el control de actitud y elementos de procesamiento autónomo de datos de observación de la Tierra”, explica Lazzat Abdizhalilova, estudiante de Electrónica y Astrofísica y participante en el programa de desarrollo del satélite.
Según la Universidad Nacional kazaja Al Farabi, en lugar de depender únicamente de las estaciones terrenas, el nanosatélite puede reconocer y analizar imágenes de teledetección directamente en órbita.
“El nanosatélite está concebido para trabajar a gran velocidad. Su alta capacidad de respuesta permite transmitir rápidamente los datos a la Tierra, lo que lo convierte en una herramienta especialmente valiosa para aplicaciones de tiempo crítico como la vigilancia medioambiental, la respuesta a emergencias y el análisis de seguridad”, señaló Lazzat Abdizhalilova.
Una de sus funciones principales es el seguimiento de objetivos con gran estabilidad y maniobrabilidad, que le permite seguir en órbita con un alto grado de precisión los objetos de interés. Con anterioridad, estudiantes e investigadores de Kazajistán ya habían adquirido experiencia práctica con las misiones de los satélites Al Farabi 1 y Al Farabi 2.
“Aunque los satélites anteriores tenían sobre todo fines educativos y de investigación, el Di’er-5 forma parte de una misión experimental internacional con objetivos mucho más complejos”, añadió Abdizhalilova. Para la comunidad científica de Kazajistán, China se ha consolidado como un socio clave para la cooperación espacial a largo plazo.
“Nuestro siguiente paso es el lanzamiento de un nuevo satélite, previsto para 2026. Kazajistán y China están explorando nuevas iniciativas conjuntas en tecnología espacial, desde el desarrollo de cargas útiles científicas y la formación de especialistas hasta proyectos de observación de la Tierra e inteligencia artificial“, señaló Nursultan Meirambekuly, director del Centro Espacial Farabi de Tecnologías Espaciales.
En julio de 2024, Kazajistán se incorporó a la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) ruso-china. El país se prepara ahora para el lanzamiento conjunto de un telescopio en órbita lunar y avanza en iniciativas en astronomía y tecnología espacial.
El Instituto Astrofísico Fesenkov de Kazajistán ya realiza estudios preliminares para la misión. El lanzamiento del telescopio en órbita lunar está previsto actualmente para 2029. Uno de los principales objetivos prácticos del aparato será vigilar el espacio en torno a la Luna para detectar desechos orbitales.
Según expertos del Instituto Kazajo de Estudios Estratégicos (KISI), China presta apoyo no solo en el plano tecnológico, sino también a nivel institucional mediante becas científicas, programas de intercambio académico y formación de personal de ingeniería.
“Al mismo tiempo, Pekín amplía de forma constante su influencia, incorpora una dimensión espacial a su Iniciativa de la Franja y la Ruta mientras trabaja para desarrollar su propia industria espacial y conectarla con otros países”, explica Zhadyra Asetkyzy, experta sénior del Departamento de Estudios Asiáticos.
En el marco de un acuerdo de cooperación tecnoeconómica firmado el año pasado, Kazajistán recibió una subvención de 100 millones de yuanes, unos 12 millones de euros, para apoyar el desarrollo de su sector espacial.
¿Cuándo verá Kazajistán el lanzamiento del Soyuz 5/Sunkar?
Históricamente, Kazajistán ha estado estrechamente vinculado al programa espacial ruso, principalmente a través del cosmódromo de Baikonur, de la era soviética, situado en su territorio. Sin embargo, el creciente protagonismo de China en el espacio puede indicar que Astaná ya no depende de un único socio.
Rusia ha reducido sus lanzamientos orbitales durante la última década. En 2015 realizó 29 lanzamientos, frente a solo 17 en 2025. Al mismo tiempo, China se ha convertido en la segunda potencia espacial más activa después de Estados Unidos, lanzó 93 cohetes el año pasado.
Kazajistán mantiene su estrecha cooperación con Rusia en el ámbito espacial. En 2021, el Parlamento kazajo prorrogó hasta 2050 el arrendamiento del cosmódromo de Baikonur a Rusia.
Desde hace más de veinte años, Kazajistán y Rusia desarrollan conjuntamente el Complejo Espacial Baiterek. Durante la visita del presidente Tokayev a Rusia el pasado noviembre, ambas partes firmaron un protocolo destinado a dar nuevo impulso al proyecto Baiterek.
Sin embargo, el cohete Soyuz 5, también conocido como Sunkar, cuyo lanzamiento estaba inicialmente previsto antes de finales de 2025, ha sido aplazado. Ahora, Roscosmos asegura que el histórico despegue tendrá lugar a finales de marzo de 2026.
Kazajistán, en el corazón de la cooperación espacial regional
Kazajistán alberga uno de los lugares más emblemáticos de la historia espacial, la plataforma de lanzamiento de Baikonur, desde la que el ser humano partió por primera vez de la Tierra hacia el espacio.
El país no aspira a misiones tripuladas, sino que centra sus esfuerzos en proyectos espaciales de carácter práctico, desde satélites de comunicaciones y observación de la Tierra hasta el seguimiento medioambiental, la seguridad y la recopilación de datos.
Estas iniciativas están convirtiendo a Kazajistán en un polo regional de tecnología y formación espaciales, que reúne bajo un mismo techo tecnología, conocimiento y talento.
KAZAKHSTAN STRENGTHENS SPACE ALLIANCE WITH CHINA AND ENDS DEPENDENCE ON BAIKONUR
Kazakhstan and China have successfully launched the joint Di’er-5 nanosatellite (Yao-8 mission) for scientific research from the Jiuquan Satellite Launch Center in China, aboard a Kuaizhou-11 rocket. The Di’er-5 nanosatellite was developed at Al Farabi National University in Kazakhstan, in collaboration with Northwest Polytechnic University of China.
“This nanosatellite is designed to test high-precision movement, attitude control, and autonomous Earth observation data processing,” explains Lazzat Abdizhalilova, an Electronics and Astrophysics student and participant in the satellite’s development program.
“This nanosatellite is designed to test high-precision movement, attitude control, and autonomous Earth observation data processing elements,” explains Lazzat Abdizhalilova, an Electronics and Astrophysics student and participant in the satellite’s development program. According to Al Farabi National University of Kazakhstan, instead of relying solely on ground stations, the nanosatellite can recognize and analyze remote sensing images directly in orbit.

CHINA CONVIERTE EL DESIERTO EN TIERRA FÉRTIL SEMBRANDO ORGANISMOS DE HACE 3.500 MILLONES DE AÑOS
En el desierto al norte de China, científicos utilizan cianobacterias para acelerar la formación de costras biológicas del suelo
Estas bacterias forman lo que se conoce como “costras biológicas del suelo”, comunidades vivas que actúan como la primera capa funcional de un ecosistema terrestre. Son parte de la ecología natural de los desiertos. Su presencia influye directamente en la estabilidad del suelo, el ciclo de nutrientes y la retención de agua.
En zonas áridas del noroeste de China, incluyendo regiones cercanas al Desierto de Taklamakán y áreas de Ningxia y Xinjiang, equipos científicos asociados a la Academia China de Ciencias están cultivando e introduciendo estas comunidades microbianas para acelerar la formación de suelo estable. Estas cianobacterias secretan sustancias llamadas polímeros extracelulares, que actúan como un adhesivo natural capaz de unir las partículas de arena, formando una estructura cohesiva que evita que el viento la disperse.
Las costras biológicas funcionan literalmente como un “pegamento vivo”. Fijan la arena, reducen la erosión y crean una superficie estable en pleno desierto. Investigaciones han demostrado que estas costras pueden estabilizar el suelo en períodos de entre 10 y 16 meses, y que las versiones cultivadas en laboratorio pueden reducir el tiempo natural de formación de más de diez años a apenas uno o tres años.
El cambio ocurre a escala microscópica, pero sus efectos son estructurales. Las cianobacterias en medio del desierto utilizan la fotosíntesis para capturar carbono y transformarlo en materia orgánica, lo que inicia la formación real del suelo. A medida que estas comunidades crecen, aumentan progresivamente los niveles de nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y materia orgánica, mejorando la fertilidad del terreno.
Además, estas costras modifican la capacidad del suelo para retener agua. La estructura que crean reduce la evaporación y mejora la conservación de humedad, lo que permite que plantas simples, como pastos o arbustos, puedan germinar y sobrevivir en condiciones donde antes era imposible.
Este proceso también desencadena una sucesión ecológica. A medida que las costras se desarrollan, aumenta la diversidad microbiana del suelo y mejora su calidad, lo que facilita la aparición gradual de formas de vida más complejas. Este desarrollo no es instantáneo ni artificial, es el mismo mecanismo natural mediante el cual los ecosistemas terrestres se han formado a lo largo de millones de años.
El objetivo de este proyecto de China no es “convertir el desierto en un oasis de inmediato”, sino reconstruir la base biológica del suelo. Una vez estabilizado, el terreno puede sostener vegetación, reducir tormentas de arena y mejorar el equilibrio ecológico local. Estudios han demostrado que la inoculación artificial de cianobacterias puede reducir la erosión del viento en más del 90 % y mejorar significativamente las condiciones para el crecimiento vegetal.
CHINA TURNS DESERT INTO FERTILE LAND BY SOWING 3.5 BILLION-YEAR-OLD ORGANISMS
In the desert of northern China, scientists are using cyanobacteria to accelerate the formation of biological soil crusts.
These bacteria form what are known as “biological soil crusts,” living communities that act as the first functional layer of a terrestrial ecosystem. They are part of the natural ecology of deserts. Their presence directly influences soil stability, nutrient cycling, and water retention.
In arid areas of northwest China, including regions near the Taklamakan Desert and areas of Ningxia and Xinjiang, scientific teams associated with the Chinese Academy of Sciences are cultivating and introducing these microbial communities to accelerate the formation of stable soil. These cyanobacteria secrete substances called extracellular polymers, which act as a natural adhesive capable of binding sand particles together, forming a cohesive structure that prevents the wind from dispersing it.

JAPÓN QUIERE APROVECHAR LA ENERGÍA SOLAR DEL ESPACIO PARA ALIMENTAR CIUDADES EN LA TIERRA SIN SER AFECTADAS POR LA NOCHE O LAS NUBES
Un proyecto japonés de energía solar basado en el espacio tiene como objetivo transmitir electricidad desde el espacio a la Tierra y podría cambiar el futuro de la energía limpia en todo el mundo.
El plan involucra un satélite llamado OHISAMA, cuyo lanzamiento está previsto para el año fiscal 2026.
Si todo va bien, el proyecto podría cambiar la forma en que el mundo produce y consume energía limpia.
Y esto ocurre precisamente en un momento en el que se intensifica la búsqueda de fuentes más estables y menos contaminantes.
El satélite OHISAMA tiene como objetivo transformar la luz solar en electricidad.
OHISAMA será el primer satélite del mundo que intentará proporcionar energía solar Utilizable en una ubicación en la Tierra. A diferencia de pruebas anteriores, que solo detectaban señales débiles, el objetivo ahora es transmitir energía real capaz de convertirse en electricidad.
El satélite viajará a bordo del cohete Kairos 5, de la compañía japonesa Space One. En el espacio, captará la luz solar, la transformará en electricidad y luego la transmitirá de forma inalámbrica a una estación terrestre.
La energía se transmitirá principalmente mediante microondas. En algunos casos, también se podrán utilizar láseres. Cuando la señal llegue a la Tierra, se convertirá de nuevo en electricidad y se enviará a la red eléctrica.
La energía solar espacial escapa a las limitaciones climáticas.
La denominada energía solar basada en el espacio, o SBSP, busca resolver problemas que afectan… energía solar Tradicional. En la Tierra, las nubes, la lluvia y el ciclo día-noche reducen la producción. En el espacio, esto no ocurre.
Los paneles orbitales reciben luz solar casi todo el tiempo. Además, la potencia de salida se puede ajustar y dirigir a regiones específicas, lo cual resulta útil en caso de desastres o periodos de máximo consumo.
Por lo tanto, el gobierno japonés trata el SBSP como un objetivo estratégico a largo plazo dentro de su plan energético.
Un modelo desarrollado por Japan Space Systems prevé estructuras impresionantes. Los paneles solares en órbita cubrirían 2,5 kilómetros cuadrados y estarían ubicados aproximadamente a 36 kilómetros de la Tierra.
La energía se enviaría a una antena terrestre de aproximadamente 4 kilómetros de diámetro. Según el proyecto, una sola unidad podría generar 1 gigavatio, suficiente para cubrir más del 10% del consumo eléctrico anual de Tokio.
Japón es líder en tecnología de transmisión inalámbrica.
El mayor desafío es mantener el haz de microondas enfocado. Para ello, el sistema utiliza una señal piloto enviada desde la Tierra. El satélite ajusta el haz en función de esta señal.
Japón ha estado invirtiendo en esto desde la década de 1980. A lo largo de las décadas, ha desarrollado paneles integrados, control preciso del haz y una conversión de energía más eficiente.
“Desde un punto de vista tecnológico, Japón es líder mundial en este área”, afirmó Hiroki Yanagawa de J-spacesystems.
Estados Unidos, China y Europa también están acelerando los proyectos SBSP. Las fuerzas armadas estadounidenses, en particular, están probando sus propios satélites.
En 2023, el Instituto de Tecnología de California logró transmitir energía al espacio, pero no en un volumen útil.
Si OHISAMA consigue generar electricidad real, será un logro sin precedentes.
Aun así, el éxito depende del cohete Kairos. Tras dos lanzamientos fallidos, el próximo vuelo está programado para el 25 de febrero.
“Aunque los cohetes extranjeros eran una opción, elegimos Kairos de acuerdo con la política nacional de apoyar las capacidades de lanzamiento del sector privado japonés”.
JAPAN WANTS TO HARNESS SOLAR ENERGY FROM SPACE TO POWER CITIES ON EARTH, AN ENERGY SOURCE UNAFFECTED BY NIGTH OR CLOUDS
A Japanese space-based solar energy project aims to transmit electricity from space to Earth and could change the future of clean energy worldwide.
The plan involves a satellite called OHISAMA, scheduled for launch in fiscal year 2026.
If all goes well, the project could change how the world produces and consumes clean energy.
And this comes at a time when the search for more stable and less polluting energy sources is intensifying.
The OHISAMA satellite aims to transform sunlight into electricity.
OHISAMA will be the world’s first satellite to attempt to provide usable solar energy at a location on Earth. Unlike previous tests, which only detected weak signals, the goal now is to transmit real energy capable of being converted into electricity.
Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area
Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS
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