El Gobierno del Presidente José Antonio Kast oficializó este martes el retiro del respaldo de Chile a la postulación de la expresidenta Michelle Bachelet para encabezar la Secretaría General de las Naciones Unidas. A través de un comunicado de la Cancillería, el Ejecutivo calificó la aspiración de la exmandataria como “inviable” en el actual escenario internacional, quebrando así el bloque diplomático que el país integraba originalmente junto a Brasil y México.

La determinación se fundamenta en un análisis del contexto electoral global, donde el Ministerio de Relaciones Exteriores citó una excesiva dispersión de candidaturas latinoamericanas como un factor determinante. Asimismo, la cartera señaló la existencia de diferencias estratégicas con actores clave del proceso de selección en la ONU, lo que, a juicio del Gobierno, reduciría drásticamente las posibilidades de éxito de la postulación chilena. Tras el anuncio, todas las delegaciones diplomáticas del país cesarán de inmediato las gestiones de promoción.

Pese al retiro del patrocinio oficial, La Moneda informó que mantendrá una postura de neutralidad en caso de que Bachelet decida continuar con su campaña de forma independiente. En reconocimiento a su trayectoria, el Gobierno se comprometió a no entregar su apoyo a ningún otro candidato competidor por el cargo. La resolución ha generado inmediatas reacciones en el espectro político nacional, donde sectores de oposición advierten sobre posibles costos en las relaciones diplomáticas de la región.

MINUTA DEL GOBIERNO

El Ejecutivo, a través de una minuta de uso interno para sus voceros, detalló los fundamentos detrás de la cancelación del respaldo oficial a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de Naciones Unidas. En el documento, el Gobierno de José Antonio Kast sostiene que la medida no responde a sesgos ideológicos, sino a un “análisis de viabilidad técnica” que determinó que la postulación es actualmente inviable debido a la dispersión de votos en Latinoamérica y la postura de potencias clave en el organismo.

La estrategia comunicacional de La Moneda busca desactivar las críticas de la oposición que acusan “sectarismo” o un daño a la imagen internacional de Chile. Según la minuta, actuar con “honestidad diplomática” antes de que el proceso avance refuerza la credibilidad del país como un actor serio que no mantiene posiciones insostenibles. Además, se enfatiza que el Presidente Kast informó personalmente a la exmandataria sobre esta determinación antes de hacerla pública, cumpliendo con los protocolos de rigor.

Un punto central del diseño oficialista es la declaración de “neutralidad activa”. El Gobierno se comprometió a no apoyar a ningún otro candidato competidor mientras Bachelet mantenga su postulación independiente, lo que presentan como una señal de respeto a su trayectoria. Asimismo, descartan que esta decisión afecte de fondo las relaciones bilaterales con Brasil y México —socios originales de la candidatura—, argumentando que la integración regional permite tener discrepancias puntuales en foros multilaterales sin erosionar los vínculos estratégicos.

Finalmente, el Ejecutivo rechaza cualquier influencia de factores externos, como la relación con Estados Unidos, y reafirma su compromiso con el multilateralismo. La instrucción para los voceros es clara: posicionar el retiro del patrocinio como una gestión responsable de los recursos diplomáticos y una “evaluación objetiva de la realidad”, evitando entrar en confrontaciones personales y centrando el discurso en la soberanía de Chile para reevaluar sus compromisos internacionales. (NP-Gemini-Emol)