El Presidente electo, José Antonio Kast, rompió su estrategia de silencio desde Europa al alinearse con las duras críticas de su sector frente a la inscripción de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Aunque Kast mantiene que su definición oficial será tras asumir el 11 de marzo, sus recientes declaraciones marcan un distanciamiento del “guion de prudencia” que sostuvo durante la campaña.
El equipo de Kast maneja información clave: Donald Trump no vetaría a Bachelet de forma inmediata. Este escenario cambia las reglas del juego para el mandatario electo, quien se enfrenta a una encrucijada diplomática y política:
- EL RIESGO DEL RESPALDO: De apoyar a la exmandataria, Kast debería financiar la campaña y movilizar embajadores durante meses, enfrentando una fuerte resistencia de su base interna (Republicanos y UDI).
- EL RIESGO DEL RECHAZO: Si le quita el patrocinio, arriesga romper puentes con el Socialismo Democrático —vital para lograr acuerdos en el Congreso— y tensionar la relación con los aliados regionales de la candidatura, Brasil y México.
DIVISIÓN EN LAS FILAS DE LA DERECHA
Una consulta realizada por El Mercurio a futuros parlamentarios refleja la fractura en el sector sobre si el nuevo gobierno debe o no patrocinar a la expresidenta:
| Postura | Cantidad | Figuras Relevantes |
| En Contra | 15 | Jorge Alessandri (UDI), Stephan Schubert (REP), Mario Olavarría (UDI). |
| Abstención | 13 | Benjamín Moreno (REP), Hotuiti Teao (IND-UDI), Luis Pardo (RN). |
| A Favor | 1 | Ximena Ossandón (RN). |
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CRÍTICAS A LAS CREDENCIALES DE LA EXMANDATARIA
Mientras el Gobierno saliente, a través de la ministra Camila Vallejo, defiende la postulación como una “política de Estado”, desde el Partido Republicano han comenzado a cuestionar directamente la gestión previa de Bachelet. Ruth Hurtado, secretaria general de la colectividad, calificó su desempeño presidencial como “paupérrimo”, señalando herencias negativas en educación, migración y tributación.
En paralelo, el embajador de EE.UU., Brandon Judd, advirtió que su país evaluará el “historial, fortalezas y debilidades” de la candidata, recordando que es más natural para las administraciones trabajar con figuras de afinidad ideológica.
ENCRUCIJADA ESTRATÉGICA
Para el analista político y académico de la UAI, Max Colodro, la inscripción de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU no es un gesto administrativo, sino la “primera gran operación política” de la futura oposición para golpear al gobierno electo antes de su instalación. Según el experto, la jugada busca forzar a José Antonio Kast a un escenario donde cualquier decisión conlleva un alto costo político.
Colodro sostiene que el Gobierno de Boric logró poner a Kast en una posición de “perder-perder”, afectando su gobernabilidad interna o externa:
- SI LA APOYA: Fractura su relación con su base política más dura (Republicanos y libertarios), quienes ven en Bachelet una figura antagónica a sus principios.
- SI NO LA APOYA: Dinamita los puentes con el Socialismo Democrático, bloque que será clave para negociar leyes en el Congreso, y se enemista con la oposición desde el día uno.
POLARIZACIÓN REGIONAL: EL EJE BACHELET VS. GROSSI
El análisis subraya que esta candidatura refleja la profunda división ideológica en América Latina. Bachelet cuenta con el respaldo de gobiernos alineados con el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo, lo que choca directamente con la visión de la nueva administración chilena.
| Bloque Ideológico | Candidato Principal | Países de Respaldo Probable |
| Eje de Izquierda | Michelle Bachelet | Brasil, México, Colombia, Cuba. |
| Eje de Derecha | Rafael Grossi | Argentina (Milei) y gobiernos afines. |
EL FACTOR MARCO RUBIO Y EL VETO DE EE.UU.
A pesar del despliegue diplomático, Colodro ve “muy improbable” que la candidatura de Bachelet prospere. La razón principal radica en Washington:
- Relación con Cuba: El analista recuerda que Bachelet, en su rol como Alta Comisionada de DD.HH., no emitió críticas al régimen cubano.
- Postura de Marco Rubio: El actual Secretario de Estado de EE.UU., hijo de inmigrantes cubanos, difícilmente daría el visto bueno a una figura que ha sido “incondicional” de la dictadura en la isla, especialmente en el contexto de la actual ofensiva norteamericana contra el eje Caracas-La Habana. (NP-Gemini-El Mostrador-Ex Ante)
