En su primera intervención internacional como Presidente electo, José Antonio Kast realizó un potente diagnóstico sobre el estado actual de la región durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026. Kast afirmó que diversas naciones enfrentan un estancamiento derivado de haber tolerado “por demasiado tiempo la mediocridad” y la improvisación. En un discurso que apeló a la autocrítica transversal, el futuro mandatario chileno sostuvo que la pobreza y la inseguridad no son paradojas académicas, sino un “fracaso político” de gobiernos y parlamentos de todos los sectores.

El Presidente electo puso especial énfasis en el concepto de unidad, aclarando que gobernar no significa administrar una “trinchera ideológica” sino liderar una nación. Como ejemplo de este pragmatismo, destacó su reciente reunión bilateral con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Pese a reconocer diferencias públicas previas, Kast subrayó que en dicha mesa se sentaron los representantes de dos Estados para defender los intereses de sus pueblos, afirmando que el éxito de Brasil es fundamental para la prosperidad de todo el continente.

SEGURIDAD Y COOPERACIÓN FRONTERIZA COMO EJES CENTRALES

El futuro jefe de Estado advirtió que “sin seguridad la democracia es una ficción”, calificando al crimen organizado como una amenaza regional que requiere acciones firmes e incluso impopulares. Propuso una agenda de cooperación que incluya inteligencia compartida, control fronterizo real y persecución financiera de las organizaciones criminales. Asimismo, abordó la crisis migratoria venezolana como un síntoma del fallo regional, mencionando la presión que han sufrido servicios públicos chilenos como la salud, la educación y el acceso a la vivienda debido al flujo masivo de personas.

Finalmente, Kast hizo un llamado a cruzar las fronteras nacionales e ideológicas para fortalecer la coordinación entre países vecinos. Mirando hacia el futuro cambio de mando del próximo 11 de marzo, el Presidente electo instó a mirar a Bolivia, Perú y Argentina desde la cooperación concreta y no desde la sospecha. Según planteó, la fragmentación debilita a Latinoamérica en un mundo competitivo, por lo que el crecimiento económico y la inversión deben ser las herramientas reales para superar la pobreza, más allá de los relatos políticos. (NP-Gemini-Emol)