El Presidente electo de Chile, José Antonio Kast, manifestó su tajante oposición a la decisión del Gobierno de Gabriel Boric de enviar asistencia económica a Cuba. Durante su primera actividad tras el periodo de vacaciones, Kast criticó que se otorgue apoyo directo a una administración que calificó como una dictadura de más de 60 años, señalando que cualquier ayuda humanitaria debería estar condicionada, necesariamente, a la exigencia de democracia en la isla.
La controversia surge tras el anuncio del Ejecutivo saliente sobre el destino de un millón de dólares para mitigar la crisis en el país caribeño, fondos que serán canalizados a través de Unicef mediante el Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza. Al respecto, Kast argumentó que el principal impedimento para el progreso de los cubanos no es el factor externo, sino la falta de libertades para el emprendimiento y el acceso a la tecnología, calificando la situación del pueblo como inhumana.
Por su parte, el canciller Alberto Van Klaveren defendió la medida subrayando que no se trata de un aporte al Partido Comunista de Cuba, sino de una respuesta a un “drama humanitario” agravado por la crisis energética. El ministro recordó que este fondo ha operado bajo la misma lógica en conflictos como los de Ucrania y Gaza, enfatizando el carácter institucional de la ayuda por sobre las afinidades políticas del régimen de turno.
La situación en la isla se ha agudizado debido al endurecimiento del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, lo que ha generado apagones récord y la suspensión de vuelos internacionales. Mientras el Gobierno de Boric se alinea con iniciativas similares de México y Brasil, la postura de Kast marca un adelanto del giro que tomará la política exterior chilena a partir del 11 de marzo, centrada en una visión crítica hacia el régimen cubano. (NP-Gemini-Cooperativa)
