A joint naval contingent from the Russian Navy and the Chinese People’s Liberation Army Navy launched the “Joint Sea-2026” exercise—also referred to by Moscow as “Maritime Interaction-2026.” The drills took place in the waters and airspace near the port of Qingdao, in China’s eastern Shandong province. China and Russia initiated the “Joint Sea-2026” exercise at a military port in Qingdao and established a joint command comprising naval forces from both nations. These maneuvers underscore the cooperation between Russia and China. As confirmed by both defense ministries, the exercises are running until July 13 in the Yellow Sea. They also aim to enhance operational coordination between the two fleets in the face of what they term “maritime security threats.”
What assets are deployed, and how is the exercise conducted?
On the Russian side, participants include the guided-missile cruiser *Varyag*—the flagship of the Pacific Fleet—alongside the corvette *Rezkiy*, the submarine *Ufa*, and the rescue vessel *Igor Belousov*. Together, they form a task group capable of conducting long-range strikes, anti-submarine warfare, and rescue operations. The Chinese contingent is primarily composed of the upgraded Type 052D destroyer *Kaifeng*, the Type 055 destroyer *Anshan*, the Type 054A frigate *Wuhu*, the Type 903A comprehensive replenishment ship *Kekexilihu*, the Type 926 submarine support ship *Yangchenghu*, and a submarine. The exercise is divided into three phases: force assembly, in-port planning, and at-sea operations. Force assembly is already complete, and tactical coordination has been underway since the opening ceremony.
The units have entered the live-fire phase in designated zones near Qingdao. In particular, the destroyer *Kaifeng* fired at surface and aerial targets during the maritime phase. Added to this is the expanded use of unmanned systems and countermeasures against them—a feature highlighted by the organizers as a novel aspect of the military cooperation between Russia and China in this edition.
QUÉ DEJÓ JOINT SEA 2026: RUSIA Y CHINA CONSOLIDAN UNA PRESENCIA NAVAL COMBINADA EN EL PACÍFICO
Un contingente de la Armada rusa y la Armada del Ejército Popular de Liberación chino puso en marcha el ejercicio naval conjunto “Joint Sea-2026”. Llamado también “Interacción Marítima-2026” por Moscú. Ello ocurrió en aguas y espacio aéreo próximos al puerto de Qingdao, en la provincia oriental china de Shandong. China y Rusia lanzaron el ejercicio “Joint Sea-2026” en un puerto militar de Qingdao. Además, establecieron un mando conjunto integrado por fuerzas navales de ambos países. De hecho, estas maniobras evidencian la cooperación entre Rusia y China. Según confirmaron ambos ministerios de Defensa, las maniobras se extienden hasta el 13 de julio en el mar Amarillo. También buscan mejorar la coordinación operativa entre las dos flotas frente a lo que denominan “amenazas a la seguridad marítima”.
¿Qué se despliega y cómo se ejecuta?
Del lado ruso participa el crucero de misiles guiados Varyag, buque insignia de la Flota del Pacífico, junto a la cubierta Rezkiy, el submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov. Forman un grupo capaz de ataque a distancia, guerra antisubmarina y operaciones de rescate. Por el lado chino, el grueso lo componen el destructor Tipo 052D mejorado Kaifeng, el destructor Tipo 055 Anshan, la fragata Tipo 054A Wuhu, el buque de reabastecimiento integral Tipo 903A Kekexilihu, el buque de apoyo a submarinos Tipo 926 Yangchenghu y un submarino. El ejercicio se divide en tres fases; concentración de fuerzas, planificación en puerto y operaciones en el mar. Además, la concentración ya está completada y la coordinación táctica en curso desde la ceremonia de apertura.
Las unidades entraron en la fase de fuego real en zonas designadas cerca de Qingdao. En particular, el destructor Kaifeng disparó contra blancos de superficie y aéreos durante la fase marítima. A esto se suma un uso más amplio de sistemas no tripulados y contramedidas contra ellos, un rasgo que los organizadores destacan como característica novedosa de la cooperación militar entre Rusia y China en esta edición.
El “Joint Sea” no nació esta semana:
La primera edición se realizó en 2012, también en el mar Amarillo. Desde entonces la serie se ha trasladado al Mediterráneo, el Báltico, el mar de China Oriental, el mar de Japón y el Pacífico. En 2021 ambas armas completaron su primera circunnavegación conjunta de Japón, lo que generó una protesta formal de Tokio. Además, la edición de 2025 se desarrolló cerca de Vladivostok, también seguida de una patrulla conjunta en el Pacífico.
La cita de este año se produce cerca de dos meses después de que el presidente ruso Vladímir Putin visitara Pekín, donde calificó el vínculo bilateral de “nivel sin precedentes”. Mientras que Xi Jinping lo definió como “inquebrantable”. Además, coincidió, el mismo lunes del lanzamiento, con un submarino nuclear chino que disparó un misil balístico con ojiva de entrenamiento hacia el Pacífico. Ello se describió como la primera demostración pública de punta a punta de la pata marítima de la tríada nuclear china. El disparo generó críticas de Australia, que lo calificó de “desestabilizador” pese a la notificación previa. También recibió críticas de Japón y Nueva Zelanda.
Intereses estratégicos y repercusiones regionales del Joint Sea-2026
Para Moscú, sostener este nivel de cooperación mientras continúa la guerra en Ucrania y bajo sanciones occidentales funciona como evidencia de que su Flota del Pacífico conserva capacidad de despliegue. Además, muestra que la asociación con Pekín no se ha resentido por su aislamiento diplomático en Occidente, lo cual reafirma la importancia estratégica de Rusia y China trabajando juntos.
Para Pekín, el ejercicio se inserta en una etapa de expansión naval activa y de tensión regional creciente. Ocurre en paralelo a fricciones con Japón por movimientos navales chinos cerca de la isla de Yonaguni y a restricciones comerciales chinas contra entidades japonesas ligadas a defensa. Ello se suma a vuelos conjuntos chino-rusos que ya habían generado quejas de Japón y Corea del Sur. En resumen, los ejercicios conjuntos refuerzan la relación militar entre Rusia y China.
El Institute for the Study of War y el American Enterprise Institute anotan que este tipo de maniobras puede reforzar capacidades chinas relevantes para un eventual escenario sobre Taiwán. También puede mejorar la interoperabilidad con las fuerzas rusas. Para Washington y sus socios, el paquete de fuerzas desplegado sigue siendo modesto frente a ejercicios multinacionales liderados por Estados Unidos. Pero la repetición sostenida de estas patrullas conjuntas normaliza gradualmente una presencia naval combinada ruso-china en aguas que Washington considera parte de su arquitectura de disuasión en el Pacífico.
Posiciones oficiales y proyección de la cooperación ruso-china
Las dos partes insisten en que no hay un tercer país en la mira. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que los ejercicios “no están dirigidos contra nadie, ni contra ningún Estado en la región”. En la misma línea, el contraalmirante Serguéi Sinko, codirector del ejercicio junto al contraalmirante Qiu Wensheng, señaló que las maniobras son de carácter defensivo y buscan “fortalecer la asociación estratégica” entre ambos países.
Sin dudas, la dinámica entre Rusia y China será clave en el escenario regional.

LOWY INSTITUTE: AUSTRALIAN POLICIES PERCEPTIONS TOWARD CHINA. MILITARY THREATS
The relationship began to stabilise in 2022. Prime Minister Albanese made his first official visit to China in November 2023, following an earlier visit by foreign minister Penny Wong. In 2023, the number of Australians who saw China more as a security threat than an economic partner slimmed to 52%. By 2025, Australians were more evenly split, with 47% saying they saw China more as a security threat, and 50% saying they saw the country more as an economic partner.
In this year’s Poll, a clear majority of Australians (61%) say they see China more as an economic partner than a security threat, an 11-point increase since 2025. This finding marks one of the largest swings in sentiment in this year’s Poll.
Australia’s policies towards China
On Australia’s foreign policy towards China, Australians say they support firm positions on human rights and deterrence. A clear majority of Australians (62%) say we should be doing more to pressure China to improve human rights, while 28% say we should be doing ‘about the same’ as we are now. A smaller majority (54%) say we should be doing more to work with allies in deterring China’s use of military force, down six points from last year, while 34% say we should be doing ‘about the same’ as we are now.
Two-way trade between Australia and China reached $325 billion in 2025, making China Australia’s largest trading partner by a wide margin. This year’s Poll found strong support for the trade relationship, with significant numbers of Australians saying we should be trading with China ‘about the same’ as we are now (44%) or trading ‘more’ (33%). A minority (22%) say we should be trading ‘less’ with China.
Investment from China elicits lower levels of support. Only 22% of Australians say we should be attracting ‘more’ investment from China, while 28% say it should remain ‘about the same’ as it is now. Almost half of Australians (48%) say weshould attract ‘less’ investment from China.
During Prime Minister Albanese’s second official visit to China in July 2025, he and Chinese premier Li Qiang announced a new Policy Dialogue on Steel Decarbonisation.1 In October 2025, Minister for Climate Change and Energy Chris Bowen visited China for the Ninth Australia–China Ministerial Dialogue on Climate Change. The Australian public appears to back this diplomatic direction on climate. The vast majority of Australians (81%) support at least maintaining current levels of cooperation with China on climate change, with 51% saying we should cooperate ‘more’ and 30% saying levels of cooperation should remain ‘about the same’. Only 17% say we should cooperate less with China on climate change.
China as a military threat
Deputy Prime Minister Richard Marles has warned that China is undertaking the largest military build-up of any nation since the lead-up to the Second World War, with significant increases in the size of its navy, missile forces, and nuclear arsenal.2 Against this backdrop, a clear majority of Australians (62%) say it would be ‘somewhat likely’ or ‘very likely’ that China would be a military threat to Australia in 20 years, a seven-point drop from last year’s Poll and a 13-point drop from 2022 and 2023.
Australia’s response to a Chinese invasion of Taiwan
China’s president Xi Jinping has instructed his military to be ready to conduct a successful invasion of Taiwan by 2027.3 Under the Taiwan Relations Act, the US Congress declared it would regard military action against Taiwan as ‘a threat to the peace and security of the Western Pacific area and of grave concern to the United States’.4
In the event of conflict between the two superpowers, Australians are largely supportive of providing assistance to Taiwan. Strong majorities say they would support accepting Taiwanese refugees into Australia (72%) and imposing diplomatic sanctions on China (69%). Smaller majorities say they would support sending arms and military supplies to Taiwan (61%) or deploying the Royal Australian Navy to help prevent China from imposing a blockade around Taiwan (60%).
Sending Australian military personnel to help defend Taiwan from China attracted the weakest support (44%) among Australians, with a slim majority (53%) saying they would ‘oppose’ such a deployment.
LOWY INSTITUTE: PERCEPCIONES AUSTRALIANAS HACIA CHINA. AMENAZAS MILITARES
La opinión de los australianos sobre el estado del mundo no es una anécdota para los europeos: Australia experimenta en primera persona las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China y los profundos cambios del orden internacional. La encuesta anual del Lowy Institute ofrece este año datos que deberían leerse con atención: la confianza australiana en EEUU ha caído a su mínimo histórico (31%), mientras la confianza en China sube hasta situarse a solo tres puntos de diferencia, cuando en 2022 la brecha era de 53 puntos. Una mayoría de los australianos encuestados ya considera más importante la relación con Pekín que con Washington. Merece la pena estudiar el barómetro de un aliado que navega entre dos superpotencias sin poder ignorar a ninguna.
El periodo 2019-2022 marcó un punto bajo en las relaciones entre Australia y China. Pekín impuso aranceles punitivos a productos agrícolas australianos —como la cebada, el vino y la carne de vacuno— en respuesta a numerosas decisiones que consideraba hostiles, incluida la petición de Australia de investigar los orígenes de la COVID-19. En 2021 y 2022, el 63 % de los australianos percibía a China más como una amenaza para la seguridad que como un socio económico, lo que supuso una cifra récord en este indicador.
La relación comenzó a estabilizarse en 2022. El primer ministro Albanese realizó su primera visita oficial a China en noviembre de 2023, tras una visita previa de la ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong. En 2023, el porcentaje de australianos que consideraba a China más una amenaza para la seguridad que un socio económico se redujo al 52 %. Para 2025, las opiniones de los australianos estaban más divididas: el 47 % veía a China más como una amenaza para la seguridad y el 50 % la consideraba más un socio económico.
En la encuesta de este año, una clara mayoría de australianos (61 %) afirma ver a China más como un socio económico que como una amenaza para la seguridad, lo que representa un aumento de 11 puntos respecto a 2025. Este resultado constituye uno de los cambios de opinión más significativos registrados en la encuesta de este año.

THE UNITED STATES, JAPAN, AND SOUTH KOREA SIGNED AN ALLIANCE TO STRENGTHEN THEIR ENERGY INFLUENCE IN THE INDO-PACIFIC
The trilateral memorandum seeks to boost the deployment of modular nuclear reactors in third countries, featuring an initial investment of over $10 million and a technical assistance program to accelerate their adoption.
The United States, Japan, and South Korea formalized an agreement aimed at accelerating the expansion of modular nuclear reactors in Indo-Pacific countries, with the goal of strengthening energy security and consolidating technological and commercial cooperation among their nuclear industries.
The memorandum of cooperation—signed by U.S. Secretary of State Marco Rubio, Japanese Foreign Minister Motegi Toshimitsu, and their South Korean counterpart Cho Hyun on the sidelines of the NATO summit in Ankara—establishes a framework to promote the deployment of these systems in third countries.
A small modular nuclear reactor (SMR) is an atomic power plant smaller than conventional reactors, designed to generate electricity efficiently and safely. These reactors are manufactured in standardized modules, enabling serial production and facilitating transport and installation in regions unable to accommodate large-scale nuclear power plants. Their development promises to reduce costs, increase operational flexibility, and maintain high safety standards.
ESTADOS UNIDOS, JAPÓN Y COREA DEL SUR FIRMARON UNA ALIANZA PARA FORTALECER SU INFLUENCIA ENERGÉTICA EN EL INDO-PACÍFICO
El memorando trilateral busca impulsar el despliegue de reactores nucleares modulares en terceros países, con una inversión inicial de más de 10 millones de dólares y un programa de asistencia técnica para acelerar su adopción
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur formalizaron un acuerdo destinado a acelerar la expansión de reactores nucleares modulares en países del Indo-Pacífico, con el objetivo de fortalecer la seguridad energética y consolidar la cooperación tecnológica y comercial entre sus industrias nucleares.
El memorando de cooperación, suscrito por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el ministro de Asuntos Exteriores japonés Motegi Toshimitsu y su homólogo surcoreano Cho Hyun en los márgenes de la cumbre de la OTAN en Ankara, establece un marco para promover la implantación de estos sistemas en terceros países.
Un reactor nuclear modular pequeño (SMR, por sus siglas en inglés) es una planta de energía atómica de menor tamaño que los reactores convencionales, diseñada para producir electricidad de forma eficiente y segura. Estos reactores se fabrican en módulos estandarizados, lo que permite su construcción en serie y facilita el transporte e instalación en regiones que no pueden albergar grandes centrales nucleares. Su desarrollo promete reducir costos, incrementar la flexibilidad operativa y mantener altos estándares de seguridad.
El acuerdo plantea una estrategia conjunta para facilitar la entrada de reactores modulares pequeños (SMR) en mercados emergentes, especialmente en Asia, donde la demanda energética sigue en aumento.
Las tres naciones, reconocidas por su experiencia en el campo nuclear civil, buscan crear sinergias que permitan optimizar procesos regulatorios, estimular la inversión privada, compartir cadenas de suministro y garantizar estándares elevados de seguridad y no proliferación.
“Esta cooperación respalda nuestros intereses de seguridad comunes y allana el camino para que los países socios cubran sus necesidades energéticas”, señaló el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado.
El compromiso incluye un desembolso inicial de más de 10 millones de dólares por parte de Estados Unidos para el programa FIRST, una iniciativa destinada a proporcionar apoyo técnico y formación especializada en tecnología SMR a países del Indo-Pacífico que opten por esta alternativa. Además, está prevista la creación de un centro regional de entrenamiento para capacitar a profesionales locales y dotarlos de las herramientas necesarias para operar y mantener estos sistemas de última generación.
En paralelo con el memorando, se anunció que las compañías GE Vernova, Hitachi, Samsung C&T y SGE impulsarán la comercialización del modelo BWRX-300, un reactor modular avanzado, en el continente europeo.
El texto del memorando subraya que la coordinación trilateral pretende ofrecer a los países de la región alternativas competitivas, fiables y alineadas con los mayores requisitos internacionales. Entre los objetivos figura facilitar el despliegue en serie de estos reactores, reducir riesgos en la fase de desarrollo y promover economías de escala para abaratar costes y acelerar los plazos de implementación.
“El marco acordado fomenta modelos de despliegue que reducen las incertidumbres de los proyectos, incentivan la inversión y optimizan las cadenas de suministro”, precisó el Departamento de Estado, que también destacó que la iniciativa busca “posicionar a las empresas estadounidenses, japonesas y surcoreanas como proveedores de referencia”.
El acuerdo también contempla mecanismos para agilizar los procesos de homologación y establecer intercambios de conocimiento sobre seguridad nuclear y prevención de la proliferación.
Tensión por el desarrollo nuclear en Asia
El anuncio del memorando tiene lugar un día después de fuertes tensiones en Asia. El gobierno de Estados Unidos expresó este lunes su preocupación por la “rápida y opaca acumulación de armas nucleares” en China, tras el reciente lanzamiento de un misil balístico intercontinental desde un submarino chino en el Pacífico. Washington exhortó a Beijing a informar de manera regular sobre sus pruebas de misiles y operaciones espaciales, en línea con los compromisos asumidos por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
El portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, recalcó que “Estados Unidos se esfuerza más que nunca por evitar la proliferación nuclear”, mientras que, en su criterio, “China está haciendo lo contrario”. La prueba militar china suscitó preocupación en la región. El gobierno de Japón transmitió su “profunda inquietud” y solicitó a China reconsiderar estos ejercicios, “para garantizar que los entrenamientos no supongan una amenaza para la seguridad japonesa”. Australia también manifestó su desacuerdo, advirtiendo que este tipo de maniobras podría “desestabilizar la región” y lamentó la falta de transparencia por parte de Beijing.
Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area
Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS
Submit contributions (that can be read with ease and pleasure), to ilwb@email.cz
