Japón reafirmó que la cooperación en seguridad con Estados Unidos y Corea del Sur es fundamental para la estabilidad regional, luego de que el Presidente estadounidense Donald Trump ordenara reducir los ejercicios militares conjuntos con Seúl y volviera a destacar su relación con el líder norcoreano Kim Jong-un.
El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, sostuvo que Japón enfrenta uno de los escenarios de seguridad más complejos desde el término de la Segunda Guerra Mundial y defendió la coordinación trilateral como un elemento esencial para preservar la paz en Asia Oriental.
Las declaraciones se producen después de que Trump calificara como “inapropiadas y hostiles” algunas maniobras militares estadounidenses con Corea del Sur y ordenara al Pentágono reducirlas.
El mandatario aseguró posteriormente que su relación con Kim contribuye a disminuir las tensiones y afirmó que ha existido comunicación con el dirigente norcoreano.
La decisión genera interrogantes sobre el futuro de los compromisos estadounidenses en la región. Los ejercicios Ulchi Escudo de Libertad, realizados durante 11 días junto a las fuerzas surcoreanas, tienen como objetivo preparar una eventual respuesta militar ante un conflicto con Corea del Norte.
Pyongyang, en cambio, considera históricamente estas maniobras como preparativos para una posible invasión.
Corea del Sur aseguró que los ejercicios no tienen como objetivo atacar al Norte ni incrementar las tensiones. Además, funcionarios surcoreanos mantienen expectativas de que la relación personal entre Trump y Kim pueda facilitar una reapertura de las negociaciones.
El escenario coincide con un acercamiento diplomático entre Seúl y Beijing. El presidente surcoreano Lee Jae-myung tiene previsto reunirse con el ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi. China continúa siendo un aliado fundamental de Corea del Norte y, simultáneamente, el principal socio comercial surcoreano.
Trump también criticó a Corea del Sur por no respaldar a Washington en su conflicto con Irán y volvió a cuestionar el costo que supone para Estados Unidos garantizar la seguridad de otros países.
Actualmente permanecen desplegados alrededor de 28.500 militares estadounidenses en Corea del Sur, presencia que se remonta a las consecuencias de la Guerra de Corea de 1950-1953.
La reducción de las maniobras coincide, además, con movimientos de las fuerzas estadounidenses: el USS George Washington, único portaviones estadounidense que opera actualmente en la región del Pacífico, está siendo reasignado hacia Oriente Medio.
El conjunto de decisiones vuelve a instalar dudas entre los aliados asiáticos de Washington respecto de hasta qué punto Estados Unidos mantendrá sus compromisos tradicionales de defensa, mientras Trump intenta simultáneamente reconstruir un canal directo con Pyongyang. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
