La designación de Jaime Campos como futuro ministro de Agricultura ha provocado un quiebre profundo en el Partido Radical, colectividad en la que milita desde su adolescencia. Tras la presentación oficial del equipo de José Antonio Kast, el exministro de los gobiernos de Lagos y Bachelet arremetió contra la actual dirigencia de su partido, calificándolo como una “colectividad en extinción” y descartando cualquier necesidad de consultar su decisión con la institucionalidad partidaria.

Campos manifestó que le “tiene sin cuidado” la posible apertura de un proceso disciplinario en su contra por parte del Tribunal Supremo radical. Argumentó que su trayectoria política es superior a la de los actuales líderes del sector y que jamás ha solicitado autorización para asumir cargos públicos en administraciones anteriores. A pesar de la tensión, el futuro secretario de Estado descartó renunciar a su militancia, apelando a su historia personal dentro de las filas del radicalismo.

En el ámbito electoral, el próximo titular de Agricultura reveló que votó por José Antonio Kast tanto en primera como en segunda vuelta, distanciándose tajantemente del actual oficialismo. Junto con esto, calificó la administración del presidente Gabriel Boric como “el gobierno más malo” desde el retorno a la democracia, criticando duramente la gestión actual y tildando de “shows comunicacionales” las decisiones tomadas respecto a recintos penitenciarios como Punta Peuco.

Finalmente, el exministro defendió su incorporación al gabinete republicano bajo la premisa de un gobierno de unidad nacional. Sostuvo que su compromiso responde a un interés superior por el país, reafirmando además su postura jurídica en episodios controversiales del pasado. La llegada de Campos al Ministerio de Agricultura no solo tensiona a su propio partido, sino que marca un hito de transversalidad forzada en la conformación del próximo Ejecutivo. (NP-Gemini-La Tercera)