A 75 días del cambio de mando, la coalición de gobierno del Presidente Gabriel Boric enfrenta una profunda tensión interna. El origen de la disputa radica en el informe del comité central del Partido Comunista (PC), que insta a impulsar «hitos de movilización amplia» —mencionando fechas como el 8 de marzo y el 1 de mayo— para responder a lo que califican como «tendencias autoritarias» del Presidente Electo. Este llamado ha generado un quiebre de criterios entre quienes apuestan por la agitación social y quienes defienden una oposición institucional.
DIVERGENCIAS EN EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO
Desde el Socialismo Democrático (PS y PPD), las críticas no se hicieron esperar. El senador Juan Luis Castro (PS) advirtió que poner el eje en la agitación como método de acción política es «simplista» y que la coexistencia de estrategias tan dispares será un dilema para el sector. En la misma línea, el diputado Raúl Leiva (PS) cuestionó el tono y la oportunidad del emplazamiento, señalando que tiene una «connotación negativa» ante el inicio de una nueva administración. Por su parte, el senador Pedro Araya (PPD) llamó a no utilizar las protestas como un mecanismo de rechazo a resultados electorales que no resultan del gusto de ciertos sectores.
EL APOYO DEL FRENTE AMPLIO Y SECTORES AFINES
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Resistencia a la Regresión: El diputado Jaime Sáez (FA) respaldó el llamado del PC, argumentando que la unidad social es fundamental para resistir ante un gobierno que, a su juicio, amenaza con una «deriva autoritaria».
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Tradición Histórica: Juan Carlos Urzúa, presidente del Partido Liberal, desdramatizó la situación calificando el llamado como parte de la «lógica» histórica del comunismo.
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Movilización No Violenta: Tomás Hirsch (Acción Humanista) defendió el derecho de los pueblos a organizarse, señalando que las grandes transformaciones son fruto de la movilización.
POSTURA DE LA DC Y LA MONEDA
Desde la Democracia Cristiana, el vicepresidente de la Cámara, Eric Aedo, fue tajante al pedir que no se utilicen las movilizaciones para «desestabilizar» gobiernos, marcando una línea divisoria clara con el PC. En tanto, desde el Palacio de La Moneda, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, evitó profundizar en la polémica partidaria, pero recordó que cualquier manifestación debe ser siempre pacífica y llamó a mantener la unidad más amplia de los sectores progresistas tras el 11 de marzo. (NP-Gemini-Emol)



